domingo, 22 de junio de 2008

"Se alquila un abuelo" (2)



Mi vida continuó en la rutina, y pasaron muchas semanas más… Una tarde tuve que volver al Centro a ver a unos clientes y al caminar por la Catedral vi que ahí estaba el anciano, sentado con su letrero enfrente. Me acerqué a él y le tendí la mano. -Buenos días señor, lo vine a buscar varias veces pero no tuve la suerte de encontrarlo. -No pude venir joven, me salió una chambita allá por el pueblo de Topilejo y como tengo muchos nietos en esa zona, pues siempre me dilato. Pero aquí estoy para servirle, ¿Tiene algún nieto para que le cuente un cuento? -No mi amigo, más bien estoy interesado en que usted me cuente de su vida. ¿Qué le parece si nos vamos a tomar un cafecito y platicamos, o le gustaría otra cosa, quiere ir a tomar una copa? -Bueno, la chamba ahorita está floja, vamos. -Nos queda cerca la cantina La Puerta del Sol, está en Palma casi esquina con 5 de Mayo. Buenas tardes caballeros, ¿dos personas? Si por favor, gracias. -Por cierto, no le he preguntado su nombre. -Miguel Matus, pa servirle y ¿El suyo? -Esteban Peña, a sus órdenes. ¡Matus! Me suena conocido su apellido, pero no recuerdo dónde. Y bien Don Matus, ¿Ya comió? ¿Qué desea tomar? -Estaría bien una cervecita y un caldito de camarón, si no es mucha molestia. -Es un placer Don Matus, yo lo acompaño con un tequila. -Y bien, la verdad estoy muy interesado, desde que lo vi allá en Catedral con su letrero, tan…diferente. -Pues sí, señor Peña… Ya desde hace tiempo, a mi me ha gustado mucho escribir, pero nunca había incursionado en el mundo de la literatura infantil, hasta que lo hice con mis primeros nietos de mi hijo Santiago el mayor. -Todo empezó cuando hice un escrito a mi nieta y lo intitulé: “Sucedió un martes en un balneario rumbo a Tequisquiapan…” El motivo era reflexionar acerca de lo que ocurrió con mi nieta y un muchachito que le apodaban “El Torito”. Lo interesante fue el comportamiento de mi nieta de tan sólo ocho años. Mientras estuvo con él, no pelo a nadie, ni siquiera a su abuelo consentido, o séase yo. El escrito fue narrado por un personaje inventado por mí: “El Enanito Extraterrestre” y de ahí se derivaron varios cuentos más, en donde contaba sus aventuras. Como mis nietos viven muy lejos, se los mandé a Santiago por correo, para que él se los leyera. Le mande el primero para mi nieta y uno más, intitulado: “Los Agüelos Extraterrestres” Me ansiaba conocer sus reacciones. Si les había gustado, o simplemente qué opinaban de ellos. Cada cuento que hacía, me iba gustando más y me divertía muchísimo. Me imaginaba las caritas de mis nietos cuando lo estaban escuchando. Era una especie de comunicación mágica que emergía a través de los cuentos. -Que fortuna es contar con un abuelo que cuente cuentos – y más si son de él – como también es una fortuna contar con nietos a quién poder contárselos, ¿No lo cree usted Don Matus? Claro, pero… las respuestas de mis nietos no llegaban, no me llamaban por teléfono para hacerme comentarios de los distintos episodios. Me hubiera gustado que cada cuento fuera el pretexto para que me llamaran y pudiéramos gozarlo juntos. Y entonces empezar una rutina de cuento, llamada. Cuento, llamada. La verdad yo no sabía, salvo el primero, si en verdad les había gustado o que opinaban de los cuentos. A veces pienso que existen niños que no tienen abuelo, que triste. Yo sí lo tuve, por lo menos al materno, aunque me hubiera gustado muchísimo haber conocido a mi abuelo paterno. Lo poco que sé de él, es por lo que me han platicado. Se llamaba Andrés y fue periodista. -Que interesante Don Matus, heredó el talento de su abuelo. Pues la verdad, no lo sé, pera me da la impresión de que era un tipo a todo dar. -Como que siento que lo extraña, sin haberlo conocido. Que curioso, ¿No? Como que si lo estuviera recordando y eso lo pone melancólico. -Pero tómese otra cerveza, arriba corazones Don Matus. -La verdad, yo sólo tomo una cerveza, ¿podría ahora pedir una cubita, Sr. Peña? -Claro, es un placer. ¡Cantinero!, ¡Cantinero! Para el señor una cubita y para mí lo mismo. -Salud Don Matus, ha sido un placer conocerlo. -Salud Sr. Peña, para mi también. -Otro día le cuento de mi abuelo Andrés, ahora déjeme terminar mi historia. -Claro Don Matus, estoy ansioso. Pero antes de que continúe, ya recordé donde vi lo de su apellido. Juan Matus, Carlos Castaneda. ¡Sí! ¿De casualidad es usted pariente de un indio yaqui del norte de México llamado Juan Matus? Continuará…

4 comentarios:

Gringa Vieja dijo...

Bienvenido al Club de Blogueros Ancianos, Don Miguel!

Miguel Matus dijo...

Gracias Gringa vieja, miembra distinguida, fundadora y honoraria presidenta del Club de Blogueros de Adultos Medios.

silvestre dijo...

Ojalá ese Matus haga algo más que contar cuentos, mi abuelo nunca me contó un cuento, pero me invitó a vivir con él algunas de sus cosas que recuendo con cariño. Claro, mis papás no eran mamones y me dejaban con él.

Gringa Vieja dijo...

Wow, la "honoraria presidenta" de este club con varios nombres quiere saber: Donde estan las blogueras ancianas/adultas medias/viejas?

Les invitaria a algunas de aqui, pero no hablan espanol.