miércoles, 30 de abril de 2008

Caminando arquitecturas con mi tío Jorge


Como el tiempo se entremezcla con los recuerdos y le damos color a aquellos momentos gratos y placenteros. Y me estoy refiriendo a Jorge mi tío, a Jorge el Arquitecto, a Jorge el “Juegarayuela”, a Jorge el esposo de Hada, a Jorge el “ausente”.

Tendría menos de diez años, cuando miraba admirado en Carracci, el restirador lleno de escuadras, gomas, lápices y manos venosas de herencia Clotás, que cuidadosamente dibujaban los planos y esculpía en plastilina verde, rostros y figuras casi perfectas.

El ambiente fue marco de mis ideales, y pensaba que cuando fuera grande, sería como él y su hermano Héctor: Arquitecto. Desde entonces sentí afecto por la UNAM, por los suéteres sueltos con una inicial bordada, por las motos, por todo lo que significaba ser “grande”.

Más me gustaba el trato de iguales que Jorge nos hacía sentir a los sobrinos chicos. Nos llevaba de vez en cuando de campamento. Una vez, Andrés mi hermano se resbaló y cayó en un barranco. Mi tío Jorge al verlo caer, apretó mi mano y no la soltó hasta cerciorarse de que no le había pasado nada, solo mi mano enrojeció. Fue emocionante e intenso compartir con los “grandes” esas aventuras.

Que lástima que mi memoria no sea mi aliada y en el olvido dejo tantos momentos bellos. Recuerdo sí, cuando Jorge y Hada iban a la casa de mi mamá, en Villa Verdún y en Anaxágoras. Eran unas sobremesas llenas de juegos y risas. Y a los Olvera les gustaba hacer una que otra trampita.

Ahora, y antes de que el Jorge de siempre se ausentara, las arquitecturas, los paseos, las sobremesas, las trampitas Olvera, las rayuelas con estilo, quedaran en el recuerdo de un capitulo especial: El de mi tío Jorge García Olvera.

Luis Miguel

domingo, 27 de abril de 2008

Almas escondidas que se fueron antes de partir

Dicen que somos lo que creemos ser.
Y creo y también siento, que soy y tengo un alma.
Un alma que me hace ser yo, en cuerpos prestados que cambia constantemente, cuando cambian mis reencarnaciones y mis tiempos.

Un cuerpo que puede ser hoy de hombre, mañana de mujer, más adelante de animal y en otras, no sé que tantas cosa más. Un alma que se manifiesta con la mente, con las emociones, con las creaciones, con las voces manifiestas.

Un alma siempre presente que nos muestra nuestro yo atávico, añejo, cambiante, evolutivo, dinámico, majestuoso, oculto. Un alma invisible que se deja ver.
Creo yo, que si no hubiera alma, seríamos zombis, máquinas, seres muertos en vida, deambulando sin rumbo fijo, existiendo por un no sé que. La individualidad nos la da el alma, nos muestra el progreso o el retraso de nuestro andar. Nos da la belleza de nuestro ser peculiar y nos acerca a entender el por qué de nuestras reflexiones.

Un alma viva, una energía presente, que se desenvuelve acorde a su evolución. Y cómo vamos aprendiendo a conocernos, a distinguirnos, a diferenciar el cuerpo del nosotros. A no venerar lo que no es, y sólo agradecer su funcionalidad corporal.

Todo eso y quizás más es lo que yo creo del alma. Pero, ¿Los tiempos de muerte y resurrección son los mismos del alma y del cuerpo? Qué pasa si el alma se va primero y deja al cuerpo sólo e inservible. ¿Es esto posible?

Pareciera ser que sí, creo que a mi tío Jorge le paso esto. El se fue primero y dejo su cuerpo a su esposa. ¿Para qué? Si el dueño del cuerpo ya no está. ¿Es un desconectarse de la “realidad” y suicidarse a medias? ¿Es una irreverencia a la muerte y burlarse arquetípicamente de las reglas?

¿Es una huida previa y válida? ¿Siempre debemos seguir los cánones, y respetar los tiempos simultáneos de muerte para el cuerpo y renacimiento para el alma?

¿Qué pasa con el alzheimer ó la enfermedad de Pick? ¿Ellas pueden burlarse de la vida? ¿O tal vez los pacientes estén fingiendo y haciéndose los fugados? ¿O sus almas se esconden en la oscuridad de la enfermedad, como renunciando a la vida?

¿Qué puedo yo pensar, cuando un cuerpo no manifiesta su alma? ¿O, cuando un alma no manifiesta su cuerpo funcional? ¿Que sigue ahí sin revelarse, esperando el tiempo de la muerte corpórea? O ¿Ese cuerpo sólo es una ficción y decimos que lo vemos, cuando en realidad no existe?

¿Por qué el alma se fue primero? ¿Por qué el alma engaño con su huída a la vida? ¿Y si no se fue?, ¿Por qué se esconde? ¿De qué se esconde? ¿Es un alma inmanifiesta atrapada en su negación?

Preguntas tras preguntas me llevan mis creencias, algunas aparentemente concluidas, otras apenas nacidas de la ignorancia. No tengo las respuestas válidas y congruentes.

Y hoy sólo con eso me quedo, con la duda existencial de la presencia de las almas escondidas, que como la de Jorge, se fueron antes de partir.

Luis Miguel

martes, 22 de abril de 2008

Reflexión sobre los "abuelos" olvidados


Son los que deambulan dormidos por los pasillos fríos de un albergue ajeno. Los que duermen despiertos en la antesala de los sueños añejos. ¡Ya que importa!, si es lo mismo el día que la noche. Que sea lunes o viernes o fin de semana. Que coman o dejen de comer, ¡que importa!, creo que los sabores han envejecido con ellos o murieron en los sueños insípidos de la noche. Que estén acostados, sentados o de pie, ¡que importa!, si sus cuerpos son ahora zombis intrusos, que al parecer ganaron la batalla. Que los pongan frente al televisor, aunque a veces o siempre, este no sirva, no importa, ya que sus ciegos ojos sólo ven sus recuerdos y a ratos o casi todo el tiempo, ni esos ven.

Esos, que ya fallecieron, pero que nadie se los dijo y continúan ajenos a la vida. Ya no sé si las tristezas los invaden a ellos, o ellos invaden las tristezas de los demás. Esos, envueltos en rutinas aburridas, donde siempre es lo mismo: siempre ellos representando su interminable final.

Esos que ya no conocen ni lágrimas y risas, ni siquiera una leve sonrisa. Con mirada perdida en el mundo de la nada, ajenos, distantes, muertos en vida quizá.

Pero, ¿qué pasa si los interrumpo de su letargo y les acaricio la mejilla? y a su oído les susurro palabras de consuelo. ¿Qué pasa si me atrevo a darles un abrazo cálido y paternal? ¿Qué pasa si no los trato como a idiotas seniles y les regreso su dignidad? ¿Qué pasa si los despierto de su mundo invernal y los regreso a la primavera de sus vidas?

Creo que dejarán la muerte prematura y despertarán como de un mal sueño, de una pesadilla que los hizo prisioneros de sus tristezas. Y volverán a sonreír. Y nuevamente les brotarán lágrimas viejas y se refugiarán en sus recuerdos protectores de su infortunio.

Y con este renacer estarán listos para morir como se debe: a tiempo y con alegría. Estarán preparados para sonreírle a la muerte y el miedo morirá también con ellos. No importará que sólo falten unos días o quizás años para terminar, porque volverán a ellos y recuperarán la oportunidad de cerrar su ciclo.

Eso creo que vale la pena. No importa que sus mentes se hayan ido antes, creo sólo que su alma está dormida y cansada.

Tomémosles pues de las manos y caminemos con ellos su último viaje, es posible que también sea el nuestro.


Luis Miguel García

miércoles, 9 de abril de 2008

Otro aspecto del cambio de horario



El cambio de horario se lleva a cabo dos
veces al año (en primavera y otoño) y su objetivo es el “ahorro energético” aprovechando más la luz diurna.

Se empezó a adoptar desde la Primera Guerra Mundial en Alemania en 1916 y se abandonó a finales de la Segunda.

Es importante tomar en cuenta que el cambio de horario repercute en nuestro ciclo orgánico. En el cerebro existen unos marcadores de tiempo, “tempostatos” que regulan la velocidad de los procesos metabólicos y determinan el ritmo del tiempo subjetivo. Todo esto pone de manifiesto la existencia de un “reloj interno”, de un ritmo biológico que ha dado origen a una ciencia llamada Cronobiología (Halberg).

Con todo esto nos surge una pregunta: ¿Es diversa la duración del tiempo fisiológico comparada con el reloj físico? La conclusión es que “el tiempo físico no coincide con el sistema de las sensaciones temporales” (Ernst Mach).

Una diferencia entre ambos relojes, es que el reloj de bolsillo marca siempre el “presente” y el tiempo psicológico puede marcar un futuro subjetivo. Un ejemplo es cuando nuestro corazón late más rápidamente cuando el reloj interno nos avisa que se acerca un importante momento. Vivimos en el futuro.

Nuestro reloj interno marca las horas largas o cortas en función de dos parámetros personales: a) estado de ánimo; b) circunstancia inmediata a nuestra situación vital.

Con esto pueden ver, por que algunas personas son afectadas por este cambio. Es más sabia la naturaleza que todos los países del primer mundo juntos.

martes, 1 de abril de 2008

La Percepción del Tiempo

¿No les pasa también a ustedes?, que el 2008 va hecho la mocha. Ya estamos en Abril. Todavía tengo recuerdos y siento el estomago lleno de romeritos, bacalao y pavo de la navidad pasada.

La velocidad de percepción del tiempo tiene que ver con muchos factores:
Uno es la EDAD, mientras más edad, más velocidad. Díganle a un adolescente que se espere a sacar su licencia, que sólo le faltan dos años y verán como les mienta la madre. ¿Cómo?, DOS LARGOS años, no inventes.
O al niño de cinco cuando le dicen; sólo faltan tres días para que llegue Santa Claus y te traiga tus juguetes. Les contestarán: NOOOOO, ¿CÓMO QUE TRES DIAS? Para los niños el tiempo sólo existe en el presente, no captan cuando les decimos faltan tres días o una semana o un mes.

Otro factor es la SENSACION, mientras más satisfactoria sea la sensación menos tiempo sientes que dura. El ejemplo son los novios enamorados: se la pasan todo el tiempo juntos. Cuando se despiden, van en el coche o en el metro hablando por el celular con la novia(o). Llegan a la casa, toman el teléfono y siguen hablando con ella o con él. El tiempo se les va como agua y necesitan más tiempo. El ejemplo contrario es: te agarró la policía, te metió a los “separos” por supuesto narcotraficante y te torturo para que confesaras. Te dio algunos “toques” donde te conté o te metió la cabeza en un tambo lleno líquido y en lugar de los segundos que duró la prueba, tú sentiste que fueron una eternidad.

El INTERES es otro factor. Mientras más te interesen las cosas más rápido se va el tiempo. Cuando las cosas que haces no te interesan o estás sumamente aburrido, el tiempo se percibe lento y largo. Los 6 años de la primaria son más largos que los 6 o cinco de la universidad.

Por eso y en conclusión, el tiempo no existe como simplemente un cronómetro, que mide los hechos de principio a fin. A veces es tu enemigo y a veces tu aliado. ¿No has oído expresiones de?: “No me alcanza el tiempo” Tú lo vives como quieras vivirlo. Es cuestión de ACTITUD.

¿Tú, como percibes tu tiempo?