sábado, 26 de marzo de 2011

Presunto Culpable


Espero que muchísimos mexicanos, si no es que todos, ya hayan visto la Película-Documental de Presunto Culpable. Creo que algo deja después de haberla visto. ¿Habrá alguien que entre a ver la película y salga sin ningún aprendizaje, sin ninguna reacción a favor o en contra de algo? No lo sé.

He escuchado algunos comentarios de por qué algunos no quieren ir a verla: “Yo sé que estas cosas pasan en México, no me gusta ir a sufrir al cine, mejor voy a ver algo que me divierta”. Bueno, cada quien es libre de hacer lo que le plazca. Pero lo que hace falta en México es: CONCIENCIA.

De qué estoy hablando cuando digo Conciencia: Del conocimiento que el espíritu humano tiene de sí mismo. Del conocimiento de las cosas mediante el cual el sujeto se relaciona con el mundo. Tener conciencia es obrar con rectitud y consideración al prójimo. Tener conciencia es darse cuenta y proceder en consecuencia, buscando un bienestar y no un perjuicio.

Esto de la Conciencia es todo un rollo, pero créanmelo, con ella, México y los mexicanos podríamos cambiar para bien, dejar de ser víctimas de un sistema judicial perverso. Es terrible ver la sonrisa de la “licenciada” del MP contestar a la pregunta de por qué procedió de esa forma: “Porque es mi chamba, jejeje” ¿En manos de quién estamos? No se supone que un juez debe tener, aparte de conocimientos, un sentido de justicia. ¿Es mucho pedir? Sé que algunos de mis lectores pudieran verme como muy inocente, punto y aparte…

Y qué podemos decir del “juez” que lo condenó a 20 años de prisión, y que una vez vuelto a revisar y FILMAR el caso, lo volvió a condenar por los mismos 20 años. “Menos mal”, pudo haberle dado 50. ¡Que poca!, eso se llama venganza. Yo me pregunto: ¿El juez sabría que iban a hacer una película de esas filmaciones? ¿Dónde está ese juez ahora, en el bote? ¿Por qué si esta vez, el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal exoneró a Toño, por que no castigaron al juez que sin pruebas suficientes lo condenó? ¿Dónde queda la Ley de la Causa y el Efecto? ¿No hay alguna responsabilidad para el juez en este caso, con un decir: “usted perdone”, ya acaba todo? Y me imagino que por supuesto que el juez ni eso le dijo a Toño.

Y que decir de los pinches judiciales (perdón por lo de p…) que lo atraparon, de los hijitos del comandante que tiempo después los agarraron infraganti en un robo (que bonita familia). Otra enorme pregunta que me hago; ¿Qué pasa con nuestro Sistema Penitenciario?, si es que se puede llamar sistema, es una cloaca infernal, una escuela de delincuentes, (si no eras, te haces). Muchas veces los “buenos”, o sea los que no están presos, (las autoridades, los celadores, etc), son más corruptos que los mismos presidiarios

O sea, el Sistema Judicial Mexicano del nabo, sólo los que tienen dinero pueden comprar a la justicia (y eso que también ellos la padecen) y los pobres e inocentes, (que son muchos en las cárceles), que se jodan. Y otra vez me pregunto: ¿Qué hacen los políticos que pueden tomar decisiones al respecto???? ¿No quieren hacer nada para remediarlo porque se les acaba el negocito? Y después se quejan de que el presidente de Francia no confía en las leyes mexicanas con el caso de su compatriota “supuesta” secuestradora.

Claro que yo sabía y sé de muchas cochinadas de nuestro sistema judicial, pero el ver la película Presunto Culpable me hizo sentir: impotencia, coraje, tristeza, vómito, pena, desilusión, desencanto y muchos más desagradables términos que denotan una realidad mexicana. Hoy a veces me da pena decir que soy mexicano, me da vergüenza ser parte de la raza humana…


La respuesta, vuelvo a decirlo, es LA CONCIENCIA, no la educación. Claro, esta sirve para formarnos, pero tenemos que ver este y otros problemas desde un punto de vista integral. Si nuestra sociedad, desde pequeños, nos formara con conciencia, otra cosa sería. Hacer conciencia de la convivencia humana, del respeto que nos merece nuestra madre tierra, de no competir sino colaborar, etc.

Sé que la naturaleza humana vive en dualidad, pero en nuestro libre albedrío está el decidir hacia dónde queremos ir y estar. ¿En la paz o en la violencia?, ¿En el orden o en el caos?, ¿En la fraternidad o en la guerra?, ¿En la conciencia o en la inconciencia?
¿Tú, en dónde quieres estar?

miércoles, 16 de febrero de 2011

EL BULING LLEGÓ A CASA


Nuestra pasividad se despierta hasta que el mal toca nuestra puerta. Mientras que las muertas de Juárez se den en Juárez, no hay bronca. Mientras que los drogadictos y alcohólicos no sean nuestros hijos, como si no pasara nada. Mientras los secuestros no sean historias familiares, estamos a salvo. No reaccionamos ante esta violencia social mientras no la vivamos en carne propia o en nuestras familias. Pero cuando lo vemos muy cerca, entonces, y sólo entonces, le ponemos atención. Vivimos una sociedad desintegrada, individualista, poco humanitaria, egoísta, no se si decirlo…a veces la veo primitiva.

Ya sé que esto del Buling no es nuevo, que ha existido desde hace mucho tiempo, pero no recuerdo que antes nadie se haya suicidado por esta causa, ahora dicen que sí, no lo sé de cierto. Yo recuerdo en los cincuentas, cuando iba en la primaria, viví un acoso escolar de por lo menos cuatro años. Hasta que llegué a 6to pude vencer a mis dos agresores, gracias a mi coraje acumulado y a que había crecido físicamente más que ellos.

El problema esta perfectamente definido. El Buling se da en el ámbito escolar principalmente en los niños y niñas pre-adolescentes y en menor número en adolescentes. Lo llaman así a cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Es el abuso de poder ejercida por uno o varios agresores más fuertes (real o percibida subjetivamente). El acosado vive atemorizado por la idea de asistir a la escuela y se muestra nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana.

¿Por qué se da este acoso ó violencia escolar? ¿Cómo podemos resolverlo cuando un familiar ha resultado víctima de este problema? Para ello tenemos que enfocarnos a la naturaleza del ser humano. Vivimos los humanos en principios opuestos: Yin y Yang, El Bien y el Mal, Luz y Oscuridad, agresor y pacifico, etc. Por ello nos damos cuenta de que la vida no es justa, así es, vivimos en una selva, en un primitivismo social en donde la ley del más fuerte es la que impera.

Esta situación se plasma magistralmente en la novela de William Golding (1954): El Señor de las Moscas, en donde presenta una transformación de chicos normales en asesinos primitivos, en donde sacan lo salvaje que está dentro de ellos. Una lucha de la civilización contra la barbarie y la pérdida de la inocencia infantil. Sus personajes muestran el orden y la civilización, la razón y la cordura de la sociedad, el deseo de poder y la maldad, la crueldad y el sadismo y la bondad natural del hombre.


Pero no todo esta perdido, si no se tiene la fuerza necesaria para vencer el acoso, hay que usar la inteligencia. Hay que atreverse a denunciar a los rufianes, primero hablar con sus papás y junto con ellos, acudir a las autoridades de la escuela. Si no hay un avance en la búsqueda de soluciones, acudir a instancias gubernamentales para presionar. Las escuelas tienen la obligación de preservar la paz y el buen funcionamiento en sus planteles.

De ser posible llevar a los chicos-víctima a un tratamiento psicológico, ya sea el de la escuela o uno privado para que aprendan a enfrentar sus propios problemas y eleven su autoestima. No hay que sobreproteger a los muchachos, hay que enseñarles a valerse por sí mismos para que salgan delante de este problema y de todos los que la vida les irá presentando.

Los tiempos de crisis como el que estamos viviendo en México nos ayudan a crear soluciones para resolverlos. Mantengamos la unión de la familia, tal vez no podamos cambiar la situación actual del mundo, pero por lo menos hacer que ésta no nos cambie a nosotros.

Es cuanto.

domingo, 9 de enero de 2011

LOS CICLOS DE LA VIDA


La vida de todos los humanos está sometida a leyes rítmicas que determinan ciclos para vivir en armonía con el Infinito. Cada año de nuestra vida se divide, a su vez, en 7 ciclos de 52 días. El total de estos 7 ciclos, se cuenta de cumpleaños a cumpleaños, y las fechas en que empieza y acaba cada período son distintas para diferentes personas.

Como pueden darse cuenta, mis queridos lectores imaginarios, los buenos propósitos del nuevo año no tendrían un real sentido porque nuestros ciclos varían para cada uno de nosotros. O sea, el 1ro. de Enero no tiene la misma energía para todos. Los ciclos, propiamente dichos, empiezan con nuestra fecha de cumpleaños.

La palabra Ciclo viene del griego que significa Círculo. Todo en la naturaleza nace, crece, decae y renueva. Son los ritmos de la vida, los períodos de tiempo en que el proceso natural se desarrolla.

Hoy vivo, entre muchos otros, dos ciclos: por el día de mi nacimiento (16 de Enero) estoy en mi último ciclo, el Séptimo que rige Saturno. Este es el ciclo del reposo; en él debe cada cual reconcentrarse en sí mismo antes que manifestarse activamente hacia fuera, buscando el remedio de las flaquezas interiores y externas. Es un ciclo crítico para la salud pues el organismo esta desvitalizado.

¿Conocen el ciclo de los osos polares? En su último período prácticamente lo invernan todo el tiempo. De hecho ni comen, se la pasan dormidos ese tiempo. ¿Y cómo los osos saben esto, por qué actúan de esa manera? Los animales traen un “chip” de información de todo lo que tienen que hacer, saben y conocen de los ciclos. Pero los seres humanos somos un poco más torpes que ellos.

El segundo ciclo importante para mi corresponde a mi edad, casi 58. Es la Novena etapa llamada VIDA NUEVA. La llaman la segunda adolescencia que va de los 57 a los 63. En ella se intensifican y complementan las tendencias místicas y espirituales que seguramente se avivaron en la etapa anterior, y las facultades mentales adquieren mayor robustez; pero el cuerpo físico empieza a debilitarse. Esta etapa favorece el desarrollo de la intuición.

Tal vez podemos carecer de muchas cosas, pero siempre en nuestra vida estarán presentes los ciclos y los números, que las leyes naturales rigen. Escuche el otro día un comentario de una persona mayor que oyó de su párroco una aseveración errónea: Dijo que el 2011 era un año non que iba a traer más suerte que el año par anterior. Esto no corresponde a la verdad de la ciencia de la numerología que dice que los números deben sumarse para saber si en realidad esa cantidad es par o non y lo que significan. Este año 2011 es par, 2+0+1+1=4

Nuestras etapas en la vida están divididas cada 7 años, y no es casualidad que sea así, el número 7 es un número mágico y encierra características muy definidas en relación a los ciclos que vivimos.

El 2011 deberá tomarse como un año de preparación y aprendizaje. Todos estamos obligados a ser más perceptivos y concientes de lo que vivimos. La vida, principalmente para el 2012 se cobrará, como ya lo ha estado haciendo, con crecer nuestra inconsciencia. Todo tiene una repercusión (Ley de Causa y Efecto), y no porque haya un dios justiciero que nos castigue, nosotros debemos cambiar de una visión egoísta e individualista a una actitud solidaria y socialmente activa.

Por ello, les deseo para este 2011 que aprendan a leer “entre líneas” los acontecimientos por los cuales atravesamos. Que dejemos el consumismo a ultranza, que pensemos en las repercusiones de nuestros actos, que seamos maduros, concientes y responsables, para que pronto renazca un cambio positivo en el mundo.

Nada nos cuesta tener buenos deseos, aunque a veces la esperanza nos hace perder el rumbo del trabajo y la preparación, por eso les deseo Feliz 2011.

viernes, 31 de diciembre de 2010

El mundo de los Duendes


Como en todo, hay gente que cree en ellos y gente incrédula. Pero no sólo hablamos de los duendes, hay muchas cosas que por no ser tangibles, la gente no los integra a su mundo. Acuérdense que nosotros somos lo que creemos ser, y lo verdaderamente real queda fuera de nuestras creencias.

Si a nosotros nos hicieron creer desde pequeños que somos feos y tontos, así nos comportamos, aunque seamos verdaderamente lo contrario. Si creemos en la sanación por intermediación de nuestros santos u otras instancias, se dará un efecto placebo por la influencia o fuerza que ejerce nuestra creencia, esto no quiere decir que necesitemos de alguien externo a nosotros para curarnos, simplemente es un ejemplo del efecto de nuestras creencias.

Decretar significa que lo que decimos o pensamos que va a suceder, sucede. Por ejemplo cuando nos decimos internamente, “no voy a poder hacer tal cosa”, o “me voy a caer”, sucederá la que estamos pensando, lo mismo pasa si decretamos lo contrario: “sí voy a poder hacer esto”, el resultado se dará. La decretación convierte lo dicho o pensado en actos fallidos, pues el inconsciente escuchó y te va a cumplir esa orden literalmente, cumple exactamente lo dicho Por ejemplo: cuando decimos ¡Voy a tratar!, no logramos nuestro objetivo, porque este en realidad es “SOLO TRATAR”.

Decía San Francisco de Asís:
“Ten cuidado con aquello que dices y piensas porque se puede convertir en la profecía de tu vida”

Que importante es lo que creemos, porque sus efectos se vuelven realidad, pero nosotros no somos lo que creemos ser. Por eso hay que abrirnos a una realidad fuera de nuestro pensamiento, es más, a ratos dejemos de pensar, para poder percibir una realidad que no viene de nuestra creencia.

Algunas creencias lejos de ser dañinas nos hacen mucho bien, como el creer en Santa Claus, en los Reyes Magos, en el Ratón (cuando se nos caen los dientes). Recordar esas ilusiones infantiles en la noche del 24 de Diciembre es mágico y con ello pensamos a veces, que triste es hacernos viejos. Pero la magia no sólo es para niños, los adultos la podemos conservar.

Y volviendo a los duendes, dicen las leyendas, algunas de ellas en Huasca de Ocampo Hidalgo - México, que los pequeños duendes no se hacen visibles a los ojos principalmente de los adultos porque los agreden. No les gusta como los humanos se comportan, no entienden por qué siendo el mundo tan maravilloso lo están echando a perder poco a poco con tanta violencia, envidia y maldad, donde están todos contra todos, no saben compartir, no conocen la verdadera amistad.

En el Museo de los Duendes, en Huasca, se muestran una colección de los trabajos que los Duendes realizan en las crines de los caballos. Los Duendes se enojan cuando a su energía pura llega la palabra soez cargada de negatividad que emana de nuestros labios. Esto nos hace estar conscientes de la fuerza de la palabra. En días pasados fui a Huasca y participe de una caminata nocturna al Árbol de los Deseos. Fue interesante caminar por el bosque en la noche fría, iluminándonos sólo con antorchas, contando historias de Duendes y chamanes, sacando fotos disparadas al azar para captar los nomos escondidos en la obscuridad. Después de hora y media de caminar, llegamos al Árbol de los Duendes, formamos sentados un gran círculo y escuchamos sus historias. Al final cada quién se acercó al gran árbol y con un abrazo, se despidieron pidiéndole un deseo.

Dicen las leyendas que los deseos que pidamos no deben ser para nosotros, y para seguir con la tradición mi deseo a mis queridos lectores imaginarios, familiares y amigos, es:

Que el próximo año 2011 la magia ilumine tu camino y que convierta y empate tus creencias en lo que realmente somos, ALMAS aprendices en constante evolución. Que transformemos nuestras creencias (Ego) y nos acerquemos a nuestra verdadera identidad para que con ello podamos VER y CAMBIAR lo que realmente vale la pena vivir.

Por este año, es cuanto.

domingo, 21 de noviembre de 2010

EL ÉXITO Y EL FRACASO


Como algunos de ustedes, queridos lectores imaginarios se dieron cuenta que desde hace rato que no escribo, porque realmente lo que yo escribo lo siento. Y no todo el tiempo estoy inspirado para trasmitirles cosas que valgan la pena. Escribir por escribir, no tiene ningún sentido.

Hoy me mueve comentarles acerca de una palabra que el otro día me hizo ruido: “El Éxito”, pero el real impacto no viene de la misma palabra, sino del diálogo que más abajo se presenta entre el autor y la “sociedad”.

Pero ustedes creerán que hablaba de mi “éxito”, pues no, hablaba de mi “fracaso”. De cómo algunas personas ven y juzgan el desempeño de los demás. Es como levantar un inventario de lo que posees:

¿Cuántas casas propias tienes? – Ninguna,
Camioneta del año – No, Tengo un coche Mod. 92 (prácticamente es calcomanía 2). No cuenta. Si utilizas el Metro y el Metrobús eres un naco.
Viajes al extranjero (al año) – No,
Aunque sea, viajes nacionales – No,
Tienes ropa de marca – No,
Utilizas lo último en tecnología celular – No,
Tiene TV de pantalla – Sí… “Vaya le atiné a una” ¿De cuántas pulgadas? – 32”. No vale, tiene que ser de 42” en adelante y si es de 3D, mejor.
Tienes un trabajo con salario alrededor de un millón de pesos al año – No,
Tienes una casa o departamento propio para pasar tus fines de semana o puentes (Acapulco, Valle de Bravo, Cuernavaca, etc.) – No,
Vas al Sport City – No,
¿Compras películas y juegos originales? – No, las compro en el mercado cerca de la casa. ¡ERES UN PAPÁ PIRATA!

Resultados del Test ¿Cuánto tienes, cuánto vales?:
“0” FRACASADO Y ADEMÁS PAPÁ PIRATA

Y cómo no quieres que digan que eres un fracasado, con ese resultado, ya ni la amuelas. ¿Pues entonces qué chingaos tienes?

-Tener, así cómo tener, no entiendo la pregunta.

-¡Ahora sí!, además de fracasado, retrasado mental.

-Perdón, lo que no entiendo es qué relación guarda lo que “tienes” con lo que eres para saber si has fracasado o no.

-Yo creo que no se puede asegurar que los que más tienen (cosas materiales) son exitosos. O velo de otra manera, ¿por qué la costumbre de compararse con los que más tienen?

-Perdón, ¿Qué edad tienes?

-57 años.

¿No se te hace que estás muy viejo para todavía no entender el juego que yo marco?

-Discúlpame pero yo no voy con eso. La acumulación de cosas materiales no llenan, yo sé que es necesario el dinero para vivir, que una carrera universitaria te da más armas para poder triunfar, que una casa propia te da la tranquilidad de contar con un patrimonio…, pero de eso, a juzgar que se es exitoso porque tienes cosas y se es fracasado porque no las tienes.

-Bueno, si lo pones de esa manera, entonces tú, ¿de qué te has llenado, si no es con cosas materiales?

-Me he llenado poco a poco de CONCIENCIA, me doy cuenta de que tu juego es perverso y sólo pertenece al “ego”. Estoy lleno de vida porque mantengo un amorío con la naturaleza. Soy exitoso porque he sabido usar las herramientas que tengo (inteligencia, cuerpo sano, experiencia, habilidades creativas, empatía con los demás, autoestima, etc.)

-Para que lo entiendas mejor, te voy a hacer un comparativo de tu test con el mío:

¿Cuántas casas tienes?
¿Cuentas con un hogar en donde tú y tu familia viven con amor?

¿Tienes coches y camionetas?
¿Tienes salud (física y mental) para poder mover y trasladarte e ir a donde tu quieras?

¿Cuántos viajes haces al año?
¿Cuando no te es posible viajar, usas tu imaginación y te deleitas con tus fantasías?

¿Tienes ropa de marca?
¿Te importa que la marca de tu ropa se vea, o que lo que usas corresponda a tus gustos?

¿Utilizas lo último en tecnología celular?
¿Has aprendido a comunicarte con los demás, y sabes escucharlos?

¿Tienes TV de pantalla grande?
¿Cuánto necesitas de la TV?, ¿puedes distinguir entre un buen programa u otro que no lo es? ¿Todavía puedes gozar con la lectura de un buen libro? ¿Te has dado cuenta de que la “caja idiota” en su mayoría hace idiotas?

¿A mayor salario, más éxito?
¿Te gusta y realiza el trabajo que tienes?

¿Vas al Sport City?
¿Tienes conciencia de que el ejercicio te ayuda para tu salud?

¿Eres un papá pirata?
Y si sí, ¿estás descomulgado y no serás salvo porque infringes la ley?

Contesta mi test, y después me dirás si has tenido éxito o si eres un fracasado.

Es cuanto.

jueves, 16 de septiembre de 2010

CARAVANA DEL BICENTENARIO


El momento que estamos viviendo los mexicanos es histórico. Un país lleno de contrastes, lleno de fragmentadas versiones que imposibilitan una visión del “Nosotros”. Cada quién toma muy en serio sus bandos y son capaces hasta de perder la vida por defenderlos. Contamos con miles de opiniones, tantas, como tantos habitantes hay. No alcanzamos a ver que los individuos formamos, o podemos formar entes diferentes a nosotros mismos. Un ejemplo lo podemos ver cuando se forma una pareja: YO + TU = NOSOTROS y entonces podemos decir que uno mas uno no son dos, sino tres. Y ese resultado del Nosotros empieza a tener vida propia independientemente a los dos que la formaron. Es como ver en el caso de los divorcios que siempre buscamos un culpable, siendo que el elemento NOSOTROS puede ser la razón de la separación.

Lo mismo sucede con los países: Un ciudadano + otro ciudadano + mas otro, (o sea todos), formamos un país llamado México. Este elemento que le llamamos México, es el elemento Nosotros. ¿Han oído hablar del inconsciente colectivo de Jung? Querámoslo o no, cada uno de nosotros llevamos dentro a todos los seres humanos; los que ya no están, los que todavía vivimos y los que aún no han llegado, a todos. Y ese inconsciente colectivo nos rompe el esquema tan mezquino del individualismo. No quiero decir con esto, que hay que tirar a la basura nuestro “ego”, solo hay que darnos cuenta de que todos somos uno. Lo que me afecta a mi, le afecta a los demás y viceversa.

Cada quién jala por su lado; los empresarios (muchos de ellos) ven la manera de pagar menos impuestos, no dan reparto de utilidades a sus trabajadores porque lo disfrazan en gastos. Los políticos (casi todos) son corruptos y sólo buscan poder y riqueza, utilizando a los ciudadanos para sus fines. Las religiones (muchos de sus líderes) atemorizan a sus feligreses con dioses justicieros, los ciudadanos (muchos) se refugian en la ignorancia y apatía, la delincuencia organizada (y también la desorganizada), los “malosos” les vale madres todo.

Difícilmente si cada grupo jala solamente para sus intereses podremos llegar a formar un país unido. Nos falta sentido común para buscar soluciones: Los políticos sólo ven intereses partidistas, sexenales y personales, están muy alejados del mundo ciudadano. Los ciudadanos no nos involucramos suficientemente en los problemas cotidianos. Los empresarios (o mejor dicho: los dueños de empresas) no se dan cuenta que con su avaricia ellos mismos se aniquilarán tarde o temprano. Nos necesitamos todos, cada quién con lo que sabemos hacer. Unos son buenos para hacer negocios y abrir fuentes de trabajo, otros son hábiles para la política y el buen gobierno, otros crean arquitecturas, otros salvan vidas, unos más enseñan en las escuelas. Juntos somos capaces de crear el Nosotros llamado México.

Algo pude ver ayer en la Caravana Bicentenaria. Un Danzón que me llevó al “California” de mis recuerdos. Unos alebrijes y juguetes gigantes que me hablan de la creación artesanal mexicana y como de niño goce con mi trompo, mi balero, mi carrito, la magia infantil de mis sueños. Los alegres y vivos colores de vestidos, trajineras, sonrisas, máscaras, tradiciones milenarias, historias reales e inventadas de héroes antiguos. También había cientos de flores que con sus atrevidos colores saludaban a la concurrencia. No podía faltar la catrina, la elegante muerte que me encontré una mañana en el Café Tacuba. La grandeza de Quetzalcoatl y nuestros hermanos mexicas danzando a la vida, los de antes, nuestras raíces que engrandecieron una mitad de nuestra historia, la otra, invasión española que nos dio el mestizaje que hoy respiramos.

Yo no soy panista, ni político, ni empresario, ni “maloso” simplemente soy un ser humano conciente de que me toco vivir en un gran país llamado México.

Es cuanto.

sábado, 11 de septiembre de 2010

"Cuatro Leyes de la Espiritualidad"


Siempre he tenido una crítica para la modernidad cibernética que provoca un ambiente de anticomunicación. Pocos son los que escriben, los que se comunican a través de la escritura. Sólo te llegan mensajes en el Internet, elaborados por otras personas ajenas a las que lo mandan. Yo sé que si te lo envían es porque les gustó y sólo algunos hacen un breve comentario al respecto. A ti, ¿Cuántos contactos te escriben algo personal, un sentimiento?, como las cartas de antes, de puño y letra.

Claro que los pocos, todavía les gusta comunicarse vía directa y personal, darse un abrazo, un cálido apretón de manos y otros utilizan el teléfono para decirse cosas. En fin, este progreso muchas veces deshumaniza. Otra forma moderna de comunicarse que a mí me parece patética es el Facebook y he aquí algunos ejemplos:

“holaaaaaaaaa primaaaaaaa preciosaaaaaaaaa, como estas?
“wei estoi super bien”
“ola!! Komo estás?? io bn…jajajajajaja es cierto ia paso muxo tiempo k nos vimos…jajajajajajaja…espero k estes bn…..

Que forma de deshacer el precioso y rico idioma español, esta juventud de hoy salida de un cómic kafkiano. Pero por qué digo todo esto, como una crítica a las nuevas formas de comunicación. Porque a pesar de lo negativo que puedan ser, el otro día me llego un correo con un material muy interesante llamado: “Las Cuatro Leyes de la Espiritualidad”. Como ven, podemos rescatar cosas interesantes en esta modernidad cibernética.

La primera ley menciona:

“LA PERSONA QUE LLEGA ES LA PERSONA CORRECTA”

Esto quiere decir que no hay casualidades, todas las personas que nos rodean, están allí por algo, para hacernos aprender algo. Los buenos cuates, las malas ondas, nuestra esposa (o), nuestros hijos (as), todos. No sé si será la persona correcta o incorrecta pero algo vamos a aprender de ella. Por ejemplo, cuando escogemos a nuestra pareja tenemos motivos conscientes o inconscientes para hacerlo, para complementar nuestras carencias. Si no tenemos un carácter fuerte, ¿a quien creen que vamos a escoger, a alguien con carácter fuerte o débil?

Han oído hablar de la Ley de la Atracción. Si nos va bien, lo atraemos, si nos va mal, también lo atraemos. Por eso hay que hacernos responsables de nuestra vida, no hay casualidades, ni mala suerte, todo es producto de nuestra energía, de nuestra vibra.

La segunda ley dice:

“LO QUE SUCEDE ES LA UNICA COSA QUE PODIA HABER SUCEDIDO”

En nuestra vida las cosas que nos suceden son por algo, no podrían haber sido de otra manera. Los “hubieras” no existen. Si nos corrieron del trabajo, algo hicimos para que nos corrieran, si nos dieron un aumento de puesto y dinero, algo hicimos para ello. No existe el: “si hubiera hecho tal cosa…hubiera sucedido tal otra…” Sucedieron así las cosas para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Ya sé que nuestro ego no acepta esto, ni modo así es la vida.

O lo que es lo mismo, la “Ley de Causa y Efecto”, todo tiene una razón de ser. Por eso tenemos que ser dueños de nuestras decisiones y actos. Responsables de lo que hacemos, no estar buscando culpables de lo que nos pasa. Y no me va mal porque me porte mal o bien porque mi comportamiento fue bueno, la moral nada tiene que ver, eso fue inculcado por las distintas religiones, no es el castigo divino. Las cosas que suceden tienen su causa, por eso es relativamente fácil saber que va a pasar en determinadas circunstancias.

La tercera ley:

“EN CUALQUIER MOMENTO QUE COMIENCE ES EL MOMENTO CORRECTO”

Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará. Puede ser un nuevo empleo, un nuevo proyecto, una nueva pareja. Las cosas suceden no cuando queremos, sino cuando estamos listos para que lleguen a nuestra vida.

Y el cuarto y último:

“CUANDO ALGO TERMINA, TERMINA”

Si algo termino en nuestras vidas es para nuestra evolución. La muerte por ejemplo, nos resistimos a no aceptarla. Es un hecho irrefutable. Cuando terminamos con la pareja, cuando algo ya no es nuestro y se va.

Ahora tratemos de unir estas cuatro leyes. Somos parte de un universo con reglas propias que nada tienen que ver con nuestras influencias y decisiones. Más bien nosotros estamos regidos por ellas, en donde tendríamos que aprender a aceptarlas y mantener un ego moribundo y hasta quizá ausente. No somos el centro del universo, somos un partecita de una inmensidad. Por eso no hay que ver a las casualidades como encuentros sin importancia, sino como oportunidades de crecimiento. Todo lo que nos sucede, querámoslo o no, es parte de lo que tendría que suceder porque nosotros así lo hicimos, así lo quisimos consciente o inconscientemente. Hablamos de que nuestras acciones son responsabilidad nuestra. Vamos aprendiendo a hacernos más responsables y más concientes de nuestros actos y sus consecuencias. Y por último el factor tiempo, las cosas empiezan y terminan cuando así lo determinan las circunstancias, ni antes, ni después.

Es cuanto.