miércoles, 7 de diciembre de 2011

La longevidad hecha cariño




Mí querida Concha:

Como tu bien dices, 90 años son muchos años, y parece que estás rompiendo el record Guiness en tu familia. No te creas, la longevidad de muchas tías a mi también me asusta un poco, porque parece ser que es hereditario y contagioso. Pero no importa tanto cuántos años tenemos, sino con que CALIDAD los vivimos. Por supuesto que tener 90 años implica padecer achaques; que las rodillas duelen, que ya no oímos bien, que caminamos “patarata”, como tu dices, que cuando nos caemos, lo hacemos como tabla, sin poder meter ni siquiera las manos, que ya se nos olvida todo y en fin una lista muy larga de desperfectos, PERO… no sólo hay que ver lo malo, más bien hay que ver la vida con una actitud positiva. En tu caso, gracias a Dios son muchas las cosas buenas que tienes, por lo que te invito a revisar los 10 valores, que creo son los más importantes en tu vida:

1. EL AMOR
Tienes mucha gente que te quiere - hoy es una muestra de ello -, que no te sienten una carga, como tú muchas veces lo has expresado. Efectivamente en las familias se dan vínculos afectivos entre sus miembros, pero tú te has ganado un lugar muy especial. No puedo hablar por los demás, eso que te lo digan ellos y ellas, pero yo he aprendido a quererte, a necesitarte, a gozar contigo, no sólo los “Juevebes” sino todos los días.

2. EL DINERO
Tienes ingresos que te permiten vivir dignamente y eso hay que agradecerlo. Conozco mucha gente que vive con pensiones de miseria e inclusive tienen la necesidad de seguir trabajando para completar lo de su gasto. También es una ventaja ya no trabajar y dedicar tu tiempo a lo que te plazca: leer el periódico para estar enterada de la vida nacional, leer buenos libros, que a ti que tanto te gusta, ver la televisión, ir a misa, salir a comer, rascarte la barriga, en fin, a veces hasta no hacer nada, también se vale.

3. LA SALUD
A pesar de todo, tienes salud. Tú has conocido amigas y parientes que desgraciadamente han tenido enfermedades graves y terminales y no la pasaron nada bien. La salud es un gran valor que hay que agradecer y gozar. Puedes comer de todo, aunque sea poquito como tú acostumbras, pero de todo. Ves bien. No perdonas tus margaritas, (dos con mucho hielo), y tus cubitas de vez en cuando. Te encantan los postres y las galletas. Todavía puedes moverte sola, y eso te da cierta independencia. Tienes tus visitas al médico, aunque siempre te receten lo mismo y te digan que tu mal es “la bola”.

4. EL HUMOR
Si algo me encanta de ti, es tu sentido del humor. Tienes frases que van a pasar a la historia, como éstas:

“No cabe duda, los viejos nos hacemos cada vez… más pendejos”,
“En verdad estoy muy preocupada, se me está acabando la ropa y…no me muero”,
“Que se cree Dios, ya me dejó de muestra”.
A veces, cuando nos despedimos me dices:
¡Hay nos vemos…las nalgas cuando nos bañemos!
No cabe duda, el humor te hace más sabia cada día y eso yo lo festejo mucho.

5. EL HOGAR
Tú casa en la Escandón. Un rincón que huele a historias. Las fotos colgadas del tendedero, y los cuadros de los parientes añejos en la pared, como si nos miraran silenciosos. Todavía quedan vestigios de la Maye, en sus calcetines de navidad, en sus casitas, en sus adornos del librero, en sus perros de Colima frente a la chimenea, en el olor de sus recetas que todavía hace doña Estela. Contar con una casa propia es un gran logro. Tener esas “cuatro paredes” que nos arropan con amor, que nos esperan incondicionalmente siempre, es una bendición.

6. HISTORIAS QUE CONTAR
Tienes muchos recuerdos que nos compartes en tus historias; La Colima de tu niñez, tus papás (nuestros abuelos), tu hermano Andrés y la fabrica de cintas, tus novios, tu primer trabajo en la línea aérea, tu venida a México, tus miedos y temores y muchas anécdotas más; que como dice mi hermano Andrés, es necesario conocer nuestras raíces para conformar nuestra identidad.




7. LOS JUEVEBES
¿Por qué lo llamo, los Juevebes? Hace muchos años viví en el Estado de Guerrero, en donde es costumbre, los jueves, comer pozole y beber Mezcal. Acá con Concha ni comemos pozole ni bebemos mezcal pero nos juntamos los jueves a comer y a beber. Se ha hecho una tradición familiar, una hermosa costumbre que desde hace mucho tiempo los jueves son de y para la tía Concha.

8. DOÑA ESTELA
Siempre andas diciendo que ojala no se muera primero una parienta tuya porque entonces Doña Estela dejaría de ir contigo. Esperemos que esto no suceda y de cualquier forma, te garantizo que nunca te quedarás sola. Ella ha sido para ti tu acompañante, tu apoyo, tu cocinera (que por cierto lo hace muy rico), tu bastón; y hablando de este tema, recuerdo una bella película llamada “El chofer de la señora Daisy con Morgan Freeman y Jessica Tandy, que te obsequio en este momento.

9. DIOS
Tienes a Dios en tu vida, que te acompaña y que te cuida. Yo sé que no eres fanática de la religión pero con los años uno va necesitando asirse a lo sobrenatural.

10. ME TIENES A MI
Con los años he aprendido a quererte, a gozarte y creo yo hasta necesitarte. Por alguna razón me he dedicado a estar con las personas de la 3ra. Edad y tu has significado un ejemplo para mis alumnas;…Que mi tía Concha tal cosa,…Que mi tía Concha dijo esto, es más, ya todas te conocen aunque sea de oídas. Te repito, siempre dices que te sientes una carga para los demás, pero esto no es cierto. DEJATE QUERER, APAPACHAR, eres parte importante de la familia, eres parte importante de mi vida. Hoy no podría estar en ninguna parte más que aquí, festejando contigo tus 90tas.

GRACIAS CONCHA POR SER QUIEN ERES

Tu sobrino que te quiere

sábado, 12 de noviembre de 2011

EL KARMA



Que útil saber del Karma, debería ser una materia obligatoria en las escuelas, creo yo desde la secundaria o prepa, en lugar de tantas materias que no nos sirven para nada, o que con el tiempo terminamos olvidándolas. Por eso quiero compartirles un poco sobre el tema, para que vean lo interesante que es.

Pero antes de empezar, es necesario hablar de las Leyes Universales. A diferencia de otras leyes, las Universales YA ESTABAN HECHAS desde antes de que el primer hombre apareciera en la tierra. Para ello no hubo necesidad de un poder legislativo humano que las hiciera. Estemos de acuerdo o no, nos parezcan justas o injustas, las Leyes Universales están hechas para explicarnos como funciona la vida, ¡PUNTO! Ahora, lo importante es conocerlas, entenderlas y vivir con ellas como parte de nuestro desarrollo. Las Leyes Universales nos dan Fuerza, Eficiencia y Serenidad.

Según El Kybalión existen siete principios o Leyes Universales, que son:

1. Mentalismo. El Todo es mente; el universo es mental.
2. Correspondencia. Como es arriba, es abajo. Este principio se manifiesta en los tres Grandes Planos: Físico, Mental y Espiritual.
3. Vibración. Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.
4. Polaridad. Todo tiene dos polos. Es un par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo, son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado, los extremos se tocan, todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.
5. Ritmo. Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación.
6. Causa y Efecto. Toda causa tiene su efecto y viceversa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte o azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la ley.
7. Genero. Todo tiene su principio masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos.

Aparte de estos siete principios encontramos la Ley de Acción y Reacción (Karma), que será nuestro tema de hoy.

En la vida todo tiene una razón de ser y el Karma es una energía trascendente que se deriva de los actos de las personas. Todo lo que hagamos tiene una repercusión, querámoslo o no, por eso venimos a esta vida a APRENDER. La vida es una gran escuela, en donde cursamos las “materias” que requerimos para la evolución de nuestra alma. Pero no son materias como las conocemos en la escuela: “Química II, Biología, Inglés, Modelado, etc. sino temas que debemos trabajar más, dependiendo de nuestra circunstancia de vida: Tolerancia, Soberbia, Avaricia, Alegría, etc. Todos tenemos una lección principal que aprender y a través de nuestras condiciones de vida distinguiremos las “materias” que nos toca cursar. Por ejemplo, los soldados y la gente bélica están aquí para aprender a VALORAR LA VIDA.

Nuestra vida la vamos haciendo de EXPERIENCIAS que nos hacen crecer y evolucionar. Creemos que la sola edad nos da experiencia, pero no, porque si no tomamos CONCIENCIA de lo que vivimos, la vida se pasa como en blanco. Acuérdense del poema de Jaime Sabines de la Tía Chofi. Una persona de experiencia es una persona sabia, y lo único que nos llevamos con la muerte, es la experiencia, que se va acumulando con las múltiples reencarnaciones de nuestra evolución. La experiencia nos da conocimiento de sí mismos.

El Karma es un aprendizaje que se libera cuando aprendemos la lección. No es un castigo, ni un juicio divino, ni un pecado, ni es nuestro destino. El Karma origina una armonía entre lo inevitable y el libre albedrío, dándonos una mayor salud mental y autoresponsabilidad. Nada esta preestablecido, todo es un hecho secuencial que surge de sus antecedentes. Conocer el Karma es comprender el juego de la vida.

La palabra Karma viene del sánscrito y quiere decir ACCIÓN. Pero no implica solamente las acciones, sino también las palabras y los pensamientos, o lo que es lo mismo, LA INTENCIÓN. Para escaparnos del condicionamiento del Karma, hay que aprender a evolucionar, a respetar las leyes universales, a volver a nuestra naturaleza superior, dejando el ego atrás.

Lo que siembres, esa será tu cosecha. A toda acción hay una reacción. Por ejemplo: “…Cuando se le paso el enfado, reaccionó y nos pidió perdón”. El Karma es la Ley del Crecimiento Psicoespiritual, es un proceso que asegura la evolución de la conciencia. El Karma es una serie de engranes donde una acción genera una cadena de acciones.

Estamos acostumbrados a relacionar el Karma como algo malo (castigo), pero cuando lo superamos, el Karma se convierte en evolución positiva. Es una ley que actúa como boomerang, nos devuelve lo que le damos.

El Karma no produce dolor, sino nuestra perspectiva es la que crea el dolor. La vida es cíclica y cada cierre nos abre un nuevo ciclo de oportunidad y crecimiento. Todo es cuestión de perspectiva, ¿Tú que eliges?

Siempre estamos buscando cosas fuera de nosotros mismos, y perdemos una cantidad de tiempo jugando con las reglas del ego. DESPIERTA, encuentra el sentido de vida en tu interior, verás que este nuevo juego es más divertido.

Es cuanto.

sábado, 15 de octubre de 2011

MI OTRO YO - EL CASTOR



Es curioso como puede motivarnos una película, o mejor dicho como una película puede hacernos reflexionar sobre ciertos aspectos de la vida. El séptimo arte, como suele llamarse, y los seis artes restantes (Música, teatro, pintura, arquitectura, literatura y escultura), nos ayudan a acercarnos a nuestra sensibilidad, a nuestra percepción del valor de las obras de arte y su disfrute.

¿Qué haríamos los seres humanos sin el arte? Moriríamos sin remedio en la locura de la nada. El arte es una forma de comunicación, es la quintaesencia de la expresión humana. Un hombre que no se expresa es un silencio que llora. Expresar los sentimientos es entender la naturaleza del corazón. No sólo caminamos ayudados por la mente, los sentimientos nos ayudan a traducir el lenguaje de la poesía, para darle un toque de belleza.

Hay un camino que nos hace transitar en el sentido de nuestra existencia y es el camino de nuestra evolución. El proceso de cambio que nos abre las posibilidades infinitas de vivir en sintonía con el Universo. Conectarnos en la misma frecuencia de vibración para que se de la resonancia con el mundo. No podemos deambular desconectados, seríamos tristes zombies inertes. Necesitamos sentir que la vida nos coloca en el escenario de la pasión, de la creación, de la evolución misma.

Hablar de vibración es hablar de conexión y la película de Jodie Foster, titulada al español: “Mi otro Yo” con el nombre original del “Castor” me movió mi punto de creación y emoción. Empezaré transcribiendo una nota explicatoria para que todo “mortal” trate de entender el por qué de la presencia de la marioneta:

HOLA
ESTA PERSONA ESTA POR
PRESCRIPCIÓN MÉDICA BAJO
LOS CUIDADOS DE UNA
MARIONETA. POR FAVOR,
TRÁTELO COMO HARÍA
NORMALMENTE, PERO
DIRIJASE A LA MARIONETA.

Water Black (Mel Gibson), está sumido en una profunda depresión. Su vida se viene abajo y ni su mujer (Jodie Foster) ni sus hijos saben cómo ayudarle. Un día, ya el límite de la desesperación, encuentra una marioneta con forma de castor en un cubo de basura. A partir de ese momento la vida de Walter da un giro radical…

Tal vez mucha gente que la vio no capte el sentido de la marioneta o se le haga ridícula e infantil la forma en que Water tenía que comunicarse con los demás, a través de ella. Pero…observen que el Castor significa su otro yo, porque el que tenía se le murió. Todos los seres humanos tenemos dos yos. Uno es el que vamos formando a través de nuestra vida llamado Ego, quién se podría decir que no es nuestro realmente, que suele morir cuando no le damos chance al otro Yo de aparecer. El otro y más importante es nuestra alma, lo que realmente somos.

Solemos los mortales criticar y hasta encerrar en instituciones psiquiátricas a los que se atreven a expresarse y vivir a través de su otro yo (El alma). Claro, crecimos desarrollando un yo (Ego) completamente contrario al otro, por eso los tachamos de locos. Observen las cualidades que tenía el Castor: Era amoroso con su familia, productivo en su empresa, permitía sacar a su niño interior que se comunicaba con su hijo menor, su libido trabajaba al cien por hora, en fin todos lo adoraban, menos su hijo mayor, por ciertas razones que veremos después.

Water estuvo a punto del suicidio y su otro yo (el Castor) lo salvo. Claro que lo más sano es integrar a los dos yos. Los seres humanos somos duales, siempre vivimos un mundo bipolar (una cosa siempre va acompañada de su contraria). El Yo prestado (Ego) tiene a su contrario (Alma), pero en realidad no son contrarios, son complementarios. Por eso cuando Water se ve imposibilitado para integrarlos, en la desesperación se corta la mano.

El hijo mayor adolescente se vivía entre el amor y el odio hacia su padre, rechazaba su locura porque le daba miedo entenderla, situación que al final se resuelve favorablemente.

Algunos nos vivimos con una marioneta-castor como testigo de nuestras locuras. Nos atrevemos a ser realmente nosotros, a decir lo que no nos parece, a poder liberarnos de un ego que sólo nos sirvió al principio, cuando no teníamos consciencia. Dejemos que nuestro castor exprese libremente lo que realmente somos, vale la pena intentarlo.

Es cuanto.

sábado, 3 de septiembre de 2011

MI YO INTERNO



Al preguntarme qué escribo, se abre un diálogo con mi interior, que es el que sabe, porque el otro sólo pierde el tiempo pensando a veces cosas de la vida. El de adentro vive como callado, sintiendo las vibras y notas de una música que le pone sabor a la fiesta. Es un incondicional, viejo sabio que no tiene edad, sólo dulzura y encanto. Yo lo admiro, porque a lo largo de las vidas se ha hecho más natural, como un bosque dueño de sus caminos. No lo siento como mi padre, más bien como un padrino que me cuida, no por paternidad obligatoria sino por cariño fraterno.

Lo siento tan tierno, tan presente, tan mío y de todos, que pocas veces me he sentido solo. Ni siquiera tengo que llamarlo, estamos conectados como en una energía mutua, que solo me basta con callar mi intelecto para escucharlo. Él me abraza con su compañía en esas tardes lloviosas, cuando siento la necesidad de su calor y también acaricia mi vulnerabilidad sin ni siquiera pedírselo.

Somos compañeros de viaje que compartimos todo, desde ese cadencioso danzón a la orilla del mar, hasta esas muertes que duelen el alma, pasando por múltiples sinsabores y desengaños. No me dice nunca a donde ir, ni que comer, ni que decir, sólo me deja ser, sin criticar mi actuar. Su mirada es incluyente y aceptante, más que respeto… es amor. Me ama con sus manos, con sus abrazos, con su paciencia, con su sabiduría, con su ternura, con sus silencios también me ama.

Estoy menos tiempo del que yo quisiera con él, pero así me basta para sentirme lleno de su presencia. Es mi gurú, mi guía, mi compañero, mi sombra, mi historia, mi todo. No podría explicar mi existencia sin él, el camino estaría vacío, triste, pesado y sin sentido.

Que tristeza más grande es oír que alguien no lo conoce, que vive solo. Que soledad tan triste es no conocerlo y tenerlo dentro, en casa. Siempre necesitar por fuera a un sustituto que jamás lo llenará. Morir de locura por esa soledad tan sola que triste deja. Pero, ¿Cómo presentarlos?, ¿Cómo poder nacer ese encuentro necesario? No contar con él es vivir muerto, caminar sin rumbo y solos, con un sin sentido.

Fallamos en la misión cuando no encontramos a nuestro yo interno, morimos antes de nacer solos, tristes y olvidamos, sin saber que él nos conecta con la vida, con el universo, con Dios. Lo que tal vez suceda es que no sabemos escuchar, no sabemos percibir que hay alguien más en nosotros porque nos creemos únicos. Despertemos de nuestro egoísmo adolescente, dejémonos de quejar de nuestra soledad y vayamos en su búsqueda por nuestro interior.

Es cuanto.

viernes, 26 de agosto de 2011

EL PERDON Y LA RESILIENCIA


Cap. 2

Tiempo atrás Odin Dupeyron se planteaba la incógnita del perdón hasta convertirla en una obsesión. Al principio pensaba que era una forma de olvidar los agravios, aunque no estaba muy convencido de ello. Después pensaba que al perdonar se liberaban ambas partes del conflicto, cosa que tampoco es del todo cierto, porque el único que se libera es el que perdona, el otro puede estar ni enterado. Encontró que al perdonar uno se libera de la culpa y el odio. Al avanzar en el tema deduce que el perdón no existe, que existe la comprensión. Llegar a ella cuando podemos decir: “Comprendo que me diste una lección, gracias por ello”.

Claro que al leer esto muchos de ustedes dirán que es una estupidez,…todavía que me hacen algo, yo se los tengo que agradecer, ¡nomás eso me faltaba! Pero esta actitud encierra parte de verdad, por lo que voy a ampliar el tema del perdón.

¿Por qué siento rencor por algo que me hicieron en el pasado? ¡Ojo!, ya fue, se quedo como un sentimiento de hostilidad contra alguien. No fue resuelto en su momento y esa falta de asertividad nos produce un sentimiento frustrado, un incómodo pendiente que se queda en el inconsciente y puede detonar una enfermedad. Cuando logro ser asertivo ya no tengo la necesidad de perdonar porque no me sentiré ofendido. Pero lograr esa asertividad suena como en chino, como utópico, irreal pero en verdad si es posible, aunque la mayoría de nosotros no aprendimos el cómo hacerlo.

Como vemos, el tener que perdonar es una necesidad, entre otras cosas, de salud emocional. No tiene nada que ver las cuestiones religiosas o altruistas en el asunto, ni tampoco podemos perdonar a medias.

Muchas veces malinterpretamos el perdón y lo entendemos como simplemente olvidar algo desagradable, o pensamos que implica la reconciliación con el ofensor, o creemos que él “se saldrá con la suya” si le pedimos perdón. En realidad al no perdonar le doy valor al odio, a la ira y al miedo. Nuestro ego es el que no perdona por las siguientes razones:

- Merece esa persona que la odiemos.
- Si perdonas te harán otra vez lo mismo.
- Eres una persona débil si perdonas.
- Perdonar equivale a que le concedas la razón.
- Creemos que perdonando baja nuestra autoestima.
- No perdonar equivale a controlar a la otra persona y te da poder.
- No perdonar mantiene una distancia con la persona que te hirió.
- Si perdonas, piensan que estás de acuerdo con lo que hicieron.
- Si la culpa es del otro, ¿por qué perdonarlo?


El perdón es para uno. Perdonar no es recomponer el pasado, nos libera de él. Perdonar nos permite dejar de reciclar la ira y la culpa. Hay que cambiar nuestro sistema de creencias que está basado en el miedo. No interpretar el comportamiento de los demás como culpables o inocentes.
Perdonar es el proceso de liberarte de la atadura que te mantiene aferrado a los pensamientos negativos que alberga la mente, de curar tu mente y alma.

Para perdonar hay que tener resiliencia: Capacidad de sobreponerse a la adversidad. Es una adaptación o respuesta positiva, es la entereza más allá de la resistencia. Capacidad de proteger la propia integridad bajo presión y la capacidad de forjar un comportamiento vital positivo pese a las circunstancias difíciles. Posibilita tener una vida sana en un medio insano.

Sin perdón no podemos crecer ni fortalecernos con la adversidad. El perdón nos ayuda contra las enfermedades. Aprender a perdonar puede ayudar a prevenir las enfermedades del corazón (circulación sanguínea, trastornos cardiovasculares, sistemas psicoemocionales). El no perdón desacelera la respuesta del sistema inmunitario.

Hay una relación entre el perdón y la salud. Al modificar nuestra actitud mental podemos perdonar. El ego siempre busca a quien culpar.
Problemas físicos asociados con una actitud rencorosa: Dolores de cabeza, espalda, cuello, estómago, depresión, falta de energía, ansiedad, irritabilidad, insomnio, miedo, infelicidad.

El perdón es un proceso que implica tres etapas:
1. Identificar claramente cuales son los procesos que quiero trabajar.

2. Trabajar (con un profesional), tocando los sentimientos de los cuales me quiero liberar. Por ejemplo: Odio a mi padre por algo que me hizo. Lo primero que tengo que hacer es volver a sentir ese odio, sacarlo, no reprimirlo, reconocerlo. La verbalización es muy importante en el proceso, aunada a una terapia corporal.

3. Una vez sacado (o vomitado) todo lo que traigo adentro, entro en la posibilidad de cambiar mi actitud mental para ver las cosas con una visión más asertiva. Ahora tengo la oportunidad de perdonar. Es como cuando comemos algo que nos hace daño, una forma de curarnos, es volver el estomago.

Hasta la próxima, para tomarnos otro cafecito.

domingo, 21 de agosto de 2011

Compartiendo un cafecito, con Odin Dupeyron







Llegó a mis manos un libro, gracias al patrocinio de mi nuera Ary, porque cuando fuimos a ver las mil representaciones de la obra: A Vivir, de Odin Dupeyron ahí lo estaban vendiendo, se llama: ¿Nos tomamos un café? Y al empezar a leerlo se me ocurrió la idea de compartir su contenido con ustedes. Por cuestión práctica lo dividiré en capítulos. Algunas ideas que comparto de Odín, están desarrolladas con las mías, por lo que espero resulte de su agrado y utilidad.

CAP. 1
Dicen que en el fondo todos somos iguales en espíritu, aunque lo original lo traemos en nuestras diferencias, diferencias dadas por nuestras circunstancias personales. Pero tengo mis dudas sobre lo que Odín habla de una igualdad en el alma, tal vez podemos decir que nos pone en un estado consciente y evolutivo, pero no en un estado de igualdad. La polaridad de ser iguales y diferentes se da en la dualidad humana, al morir volvemos a ser todos uno, para después volver a encarnar y ser diferentes y así sucesivamente hasta que Dios se quede solo. Porque el único espíritu es el de Dios, el de nosotros sólo vive de su reflejo y al llegar finalmente a casa, la fusión se da con nuestra muerte.

Pero qué pasa cuando todos lleguen nuevamente a casa y Dios ya no tenga que esperar a nadie. Ya no dejará prendida la veladora en el pasillo -significando que la luz ilumine los caminos para un buen regreso- todos estarán ya en casa, aunque muertos. No sé si Dios sienta nuevamente la necesidad de necesitarnos y vuelva otra vez el ciclo a comenzar. ¿Quién necesita más de quién, Dios de nosotros o nosotros de Él? Venimos todos del mismo origen y terminaremos en el mismo lugar. Entender el regalo de Dios de compartirnos su grandeza y dejar que la gocemos, aunque sea en nuestra entupida ignorancia, es tal vez lo único que importa.

Una diferencia de lo diferente es el cómo lo expresamos, el cómo nos manifestamos sobre puntos que suenas iguales para todos. “El placer de hacer el amor amando”, nos acerca a la experiencia divina de la no dualidad. Somos a la vez tan distintos pero a la vez tan iguales y estamos aquí para compartir una efímera estancia terrenal.

Por qué no entendemos que las diferencias nos enriquecen. En el fondo defendemos la idea de ser todos iguales, todos jodidos, todos pobres, todos ignorantes. Que no destaque nadie, porque la envidia nos hace más entupidos. ¡Abajo los ricos!, ¡Abajo los inteligentes!, ¡Abajo los guapos!, ¿Por qué abajo, que no puede alguien estar “arriba”, bueno no arriba, pero ser diferente? Dejemos eso de abajo y arriba para las parejas, en fin que cada quien se acomode como pueda. Pareciera ser que hay una fuerza de las masas que no tolera a los diferentes, a los que destacan. La sociedad nos hace competir porque según ella, si no somos competitivos no somos exitosos.

Venimos a aprender que lo que se da en el ego es sólo una prueba, que si no la superamos, jamás tocaremos nuestra esencia. Seremos un producto del engaño y viviremos en la oscuridad de las identificaciones, de la necesidad de competir para tener éxito, de la necesidad de contar con un guía que nos lleve por el camino “correcto”, de no darnos cuenta que nos lavaron el cerebro para no ser lo que somos. Aprender a darnos cuenta que lo que nos enseñaron es lo primero que tenemos que tirar a la basura, matar un ego inquilino en nuestra propiedad es nuestra misión.

Lo valiosamente compartible son nuestras experiencias personales, propias, sólo nuestras. Dejémonos de impresionar por los gurús, por los “líderes” espirituales, como los papas, por los elegidos, por los que hablan con dios, por los académicos de muchos títulos, porque en ellos nunca encontraremos nuestra historia. Aprendamos a reírnos de lo formal, a dejar de tomar la vida tan personal, es tan corto este viaje que no vale la pena hacerlo de esa manera.

Aprendamos el camino de la libertad para crear un ser interior, que es nada más y nada menos, nuestro yo. Siempre nos damos cuenta de ello cuando es demasiado tarde, cuando el reloj marca las diez para la hora. No dejemos que “nuestras” creencias nos invadan, porque finalmente llegaremos a ser lo que creemos ser, mejor dejar que sean las verdaderamente nuestras las que nos hagan ser lo que somos.
Dupeyron habla no del significado literal de la palabra igualdad, sino del ser uno cuando se vibra en la misma frecuencia. El gran problema de la modernidad en la sociedad actual es la existencia de una gran variedad de frecuencias, cada quién trae la suya, y no sabemos cómo ponernos en la misma, en sintonía, por lo menos para entendernos un poco mejor.

Por hoy es cuanto

sábado, 13 de agosto de 2011

APRENDER A VIVIR



Nos preguntamos el por qué hacemos las cosas que en retrospectiva las vemos erróneas, o tal vez, si nos preguntaran si las volveríamos a hacer, en algunos casos diríamos que no. Pero lo que ya sucedió tiene una causa. Los “hubieras” no existen. ¿Entonces existe un destino? ¿Lo que nos toca vivir es parte de la Ley del Karma? (algo que uno hace, dice o piensa). Mientras permanezcamos ignorantes, apegados, y con odio, continuaremos creando karma. (Una cosa inevitablemente lleva a otra). ¿Dónde empieza nuestra libertad, nuestra creación? Como dice Joan Manuel Serrat: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

¿Han oído hablar de las coincidencias? Para Einstein son las formas en que dios permanece anónimo. Son sucesos que ocurren con otros acontecimientos. Algunos la llaman “buena suerte” que son las oportunidades, más la preparación. Pero para que haya una coincidencia debe haber una intención, que es la base de la creación. La intención es un pensamiento que te ayuda a satisfacer una necesidad cuya finalidad es la realización.

Te has preguntado por qué nacemos en una equis situación. Unos nacen como hijos de reyes o presidentes, algunos nacen hijos de músicos, artistas y de alguna manera se determina el camino que van a emprender. Un ejemplo: Mamá es violinista, papá es pianista, todo el día oye la música, no sólo tiene genes de artista, sino en lo cotidiano le van encaminando hacia ella y es muy probable que termine siendo músico. O por el contrario, alguien nace en una familia en pobreza extrema, con un papá alcohólico y una mamá prostituta, ¿Cuál crees que sea probablemente su destino?

Hemos hablado de un determinismo, referido a la parte genética y ambiental, que marca en muy alto porcentaje como va a terminar la persona. Claro que existen excepciones, como por ejemplo el caso de Don Benito Juárez que nació indígena y terminó presidente de la republica, pero sólo eso son, excepciones. También este determinismo se da en la parte emocional, si mis padres son poco o nada expresivos en los afectos y no hay apapachos y contactos corporales yo voy a aprender a ser igual. Claro que puedo cambiar y ser diferente, pero me va a costar más trabajo que los que ya tienen esas costumbres.

Entonces sigue la pregunta, ¿Por qué nacemos en una equis situación? Esto tiene que ver con las reencarnaciones y los karmas. Debido a estos últimos, organizamos, antes de iniciar otro ciclo de vida, circunstancias que nos enfrentan con nuestros karmas. Nada es casual, todo está pre-determinado para que en este nuevo escenario se den las condiciones, y con nuestra libertad e inteligencia podamos resolverlas. Hay que aprender a observar este escenario; estudiarlo detenidamente, descubrir la misión que nos toca realizar y ésta tiene que ver mucho con nuestras habilidades.

Y volviendo al principio, sobre la vida que hoy me tocó vivir, no porque decidiera concientemente el rumbo, sino al verla en retrospectiva hoy a casi mis sesenta años, ya no me preguntaría si la volvería a vivir, simplemente la viví y con eso basta. ¿Qué me dejó ese rumbo? Me cambió la vida. Aprendí a llorar con las palabras que llevan dulzura, a caminar descalzo junto al mar y dejarme acariciar por las olas. Aprendí a dejarme llevar por la armonía que enlaza los acordes de la vida. Aprendí a escuchar el dolor ajeno y a cobijarlo sin prisa. Aprendí de mis nietos a jugar con ellos y con el niño que llevo dentro. Aprendí el idioma humano del limpiar una lágrima y abrazar con ternura una flor. Deje en el camino mi arrogancia y sólo me quede con la fuerza necesaria para querer. Aprendí a perdonar los errores de mi torpeza. Deje el ego arrumbado en una esquina en la noche de nadie, y empecé a descubrirme con el asombro infantil de un gozo. Descubrí en la risa un desahogo que liberó mi realidad. En el dar aprendí a llenarme de satisfacciones, y saberme útil.

Aprendí a ver que soy dueño de mi visión, que soy dueño de mis sueños. Aprendí lo que se tiene que aprender en la vida, porque el aprendizaje es un camino interminable que no cansa. Hoy puedo contestarme, ¿Qué me dejó ese rumbo?: APRENDÍ A VIVIR.