sábado, 13 de agosto de 2011

APRENDER A VIVIR



Nos preguntamos el por qué hacemos las cosas que en retrospectiva las vemos erróneas, o tal vez, si nos preguntaran si las volveríamos a hacer, en algunos casos diríamos que no. Pero lo que ya sucedió tiene una causa. Los “hubieras” no existen. ¿Entonces existe un destino? ¿Lo que nos toca vivir es parte de la Ley del Karma? (algo que uno hace, dice o piensa). Mientras permanezcamos ignorantes, apegados, y con odio, continuaremos creando karma. (Una cosa inevitablemente lleva a otra). ¿Dónde empieza nuestra libertad, nuestra creación? Como dice Joan Manuel Serrat: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

¿Han oído hablar de las coincidencias? Para Einstein son las formas en que dios permanece anónimo. Son sucesos que ocurren con otros acontecimientos. Algunos la llaman “buena suerte” que son las oportunidades, más la preparación. Pero para que haya una coincidencia debe haber una intención, que es la base de la creación. La intención es un pensamiento que te ayuda a satisfacer una necesidad cuya finalidad es la realización.

Te has preguntado por qué nacemos en una equis situación. Unos nacen como hijos de reyes o presidentes, algunos nacen hijos de músicos, artistas y de alguna manera se determina el camino que van a emprender. Un ejemplo: Mamá es violinista, papá es pianista, todo el día oye la música, no sólo tiene genes de artista, sino en lo cotidiano le van encaminando hacia ella y es muy probable que termine siendo músico. O por el contrario, alguien nace en una familia en pobreza extrema, con un papá alcohólico y una mamá prostituta, ¿Cuál crees que sea probablemente su destino?

Hemos hablado de un determinismo, referido a la parte genética y ambiental, que marca en muy alto porcentaje como va a terminar la persona. Claro que existen excepciones, como por ejemplo el caso de Don Benito Juárez que nació indígena y terminó presidente de la republica, pero sólo eso son, excepciones. También este determinismo se da en la parte emocional, si mis padres son poco o nada expresivos en los afectos y no hay apapachos y contactos corporales yo voy a aprender a ser igual. Claro que puedo cambiar y ser diferente, pero me va a costar más trabajo que los que ya tienen esas costumbres.

Entonces sigue la pregunta, ¿Por qué nacemos en una equis situación? Esto tiene que ver con las reencarnaciones y los karmas. Debido a estos últimos, organizamos, antes de iniciar otro ciclo de vida, circunstancias que nos enfrentan con nuestros karmas. Nada es casual, todo está pre-determinado para que en este nuevo escenario se den las condiciones, y con nuestra libertad e inteligencia podamos resolverlas. Hay que aprender a observar este escenario; estudiarlo detenidamente, descubrir la misión que nos toca realizar y ésta tiene que ver mucho con nuestras habilidades.

Y volviendo al principio, sobre la vida que hoy me tocó vivir, no porque decidiera concientemente el rumbo, sino al verla en retrospectiva hoy a casi mis sesenta años, ya no me preguntaría si la volvería a vivir, simplemente la viví y con eso basta. ¿Qué me dejó ese rumbo? Me cambió la vida. Aprendí a llorar con las palabras que llevan dulzura, a caminar descalzo junto al mar y dejarme acariciar por las olas. Aprendí a dejarme llevar por la armonía que enlaza los acordes de la vida. Aprendí a escuchar el dolor ajeno y a cobijarlo sin prisa. Aprendí de mis nietos a jugar con ellos y con el niño que llevo dentro. Aprendí el idioma humano del limpiar una lágrima y abrazar con ternura una flor. Deje en el camino mi arrogancia y sólo me quede con la fuerza necesaria para querer. Aprendí a perdonar los errores de mi torpeza. Deje el ego arrumbado en una esquina en la noche de nadie, y empecé a descubrirme con el asombro infantil de un gozo. Descubrí en la risa un desahogo que liberó mi realidad. En el dar aprendí a llenarme de satisfacciones, y saberme útil.

Aprendí a ver que soy dueño de mi visión, que soy dueño de mis sueños. Aprendí lo que se tiene que aprender en la vida, porque el aprendizaje es un camino interminable que no cansa. Hoy puedo contestarme, ¿Qué me dejó ese rumbo?: APRENDÍ A VIVIR.

jueves, 28 de julio de 2011

Adiós mi querida Ana Julia


Ayer fui a una despedida, pero no de soltera, fue a un adiós para una tía muy querida. Se llamaba Ana Julia Pirsch Mirus y desgraciadamente en sus últimos tres o cuatro años, la enfermedad la acompañó sin tregua. Esa ya no era vida, recluida en su casa y conectada al oxigeno las 24 horas el día, y con su esposo enfermo al lado. Yo creo que la mayoría de la gente no le tememos a la muerte, sino a la enfermedad. Cuando de oídas nos enteramos de muertes estando dormidos, morir por un infarto fulminante, en una corta y rápida enfermedad, o algo parecido, nos dan ganas de terminar así, es como alguien decía: “…y se fue, como cuando una vela se va apagando poco a poco”, pero desgraciadamente con mi tía no fue el caso. Cuando me enteré del fallecimiento, hasta di gracias a Dios porque había terminado su sufrimiento.

Hoy en día se vive muy longevamente, tengo parientes y amigos en los noventa, que cuentan que sus padres murieron a los sesenta y tantos años, una diferencia, en sólo dos generaciones, de aproximadamente treinta años. Treinta años que hoy tenemos que aprender a vivir en circunstancias a veces un tanto desfavorables. Porque sabemos que no siempre viviremos con una pensión desahogada, en una casa propia y con salud razonable. Es probable que un bastón nos acompañe y si bien nos va, hasta un hijo o quizás un sobrino. Sienten los mayores que causan molestias y lástima, porque hoy en día la vida se vive con rapidez, belleza y juventud, y los viejos no tienen cabida en este escenario. Creo que en parte tienen razón, la sociedad en su mayoría los hemos hecho sentir así, sin darnos cuenta que todos vamos para allá.

Vamos a “borrar” por un momento estos cuatro años de Ana Julia y vayamos al pasado, con una Ana Julia alegre, intensa, activa, inteligente, visionaria, amorosa, una gran mujer. Hay un sentimiento muy bello que se llama admiración, y yo lo tuve por ella. La admiré como persona, como mujer (adelantada a su época), como ejecutiva (con una carrera exitosa en la Ford), como viajera y como tía.

Ana Julia tuvo un papá alemán (Pisrch) y debido a esto pudimos conocer y vivir una tradición de la cultura germánica llamada “El Conejo de Pascua”. Yo no lo sabía, (me lo dijo la Enciclopedia Wikipedia) pero existe una leyenda cristiana infantil sobre este conejo: Cuando Jesús estaba en el sepulcro, un conejo se había metido asustado a la cueva con él, por el gran alboroto que había. Permaneció ahí hasta que finalmente presenció la resurrección de Jesús. Como él sabía que el huevo era el símbolo universal de la vida, empezó a pintar muchos de ellos y a esconderlos en los matorrales, bosques y praderas para que los niños los encontraran y supieran de la resurrección de Jesús. Por cierto que esta leyenda Ana Julia no se la sabía, ya que hasta de grande nos comentó que iba a buscar el significado de los huevos de pascua. ¡Ya lo sabes Ana Julia!

En mis tiempos quien hacía las veces del conejo pintor, era principalmente mi papá. Meses antes del Domingo de Pascua se juntaban cientos de cascarones de huevo para ser pintados de diferentes colores y figuras. Fue bonito porque se juntaba toda la familia y cada uno hacía sus “obras de arte” con los cascarones. Una vez pintados, se llenaban de dulces y con pegamento se cerraban con papel de china de colores. Como a la fiesta acudíamos varias familias la cantidad de huevos que se juntaba era impresionante. Ana Julia decoraba canastas para que los niños pudieran recolectar los huevos. Los grandes, escondíamos (creo que un día antes), todos los huevos en el jardín. Los colocábamos en las enredaderas, en los árboles, hasta en la casa de Troy, un enorme perro pastor alemán que Ana Julia tenía y la verdad me daba miedo.

Se ponía un listón rojo cerrando la entrada al jardín, para que los niños no pasaran, antes de la apertura oficial hecha por Ana Julia. Con ojitos buscones, permanecían sin entrar descubriendo el sitio en donde algunos visibles huevos resaltaban. ¡Mira ahí hay uno!, ¡Ya vi otro!, ¡Mira otro en el árbol!, ¡Papá mira!, me ayudas a subirme, se oían las voces infantiles deseosas de ya poder entrar. Ana Julia los formaba por tamaños y edades: ¡A ver niños, primero los chiquitos!, ¡No empujen!, ¿Quien falta de canasta?, ¡Yo!, gritaba un pequeñín. Los papás fotógrafos haciendo su trabajo reporteril, y hablando de fotos, Ana Julia era una excelente fotógrafa. Era una gran fiesta que nunca olvidaremos, Los niños medianos y grandes corrían a tropel para ganar la mayor cantidad de huevos, a los pequeños los papás los ayudaban. Todo mundo corría de un lado para otro buscando los coloridos huevos. Había premios para todo, (que Ana Julia compraba previamente). Premio a quién más huevos juntara, premio a quien pintaba los más hermosos, que por cierto yo alguna vez gane. Terminada la recolección, los niños se sentaban en el pasto para presumir su botín y empezar a comerse los dulces. Las niñas con sus vestidos almidonados y zapatos de charol, los niños sin fijarse en su atuendo departían alegres su triunfo.

Después seguían divertidos concursos entre niños, niñas, papás y mamás e hijos, entre papás, de saltos en sacos, salto de altura, pasar por debajo de un palo, jalar la cuerda, y por supuesto cada ganador o ganadores se llevaban bonitos premios. Los gritos y porras acompañaban la competencia, ¡Órale papá tu puedes échale ganas! , los papás se esforzaban tanto que algunos de ellos caían por el esfuerzo. Como ven la diversión era en grande. Después seguía la comida, para los niños hot Dogs, hamburguesas, papitas fritas y para los adultos no me acuerdo. (Yo era niño pre-adolescente).

Y como nada dura para siempre, llegaba su fin, los niños contentos, aunque cansados, no se querían ir, algunos bebés caían dormidos, la tarde dejaba pasar la oscura noche y cada quien enfilaba a sus casas. Sólo quedaba una sensación: esperar nuevamente al próximo año, para que la fiesta del Conejo de Pascua volviera.

Gracias Ana Julia por regalarnos tan bellos recuerdos.

Ayer junto a una tumba fría y gris, con sólo un pequeño retrato de ella encima, (por no dejar), poca gente en el velatorio, pocas flores (para ser exactos tres) y pocos llantos (para ser exactos sólo cuatro), despedíamos a la tía Ana Julia. Fue una despedida austera, sobria hasta en los sentimientos. Hubiera deseado que miles de conejos hubieran irrumpido en la sala, con canastas de coloridos huevos y esparcirlos por todo el fúnebre lugar. Lo voy a convertir con la magia de mi imaginación (como Alicia en el país de las maravillas) en una realidad coherente, entre lo que ella significó y su frugal despedida.

Adiós mi querida Ana Julia, nos vemos el las próximas pascuas en donde la resurrección nos encontrara de nuevo juntos. Felices Pascuas.

Es cuanto.

miércoles, 13 de julio de 2011

LA MUERTE DE FACUNDO CABRAL (*)



Tantas cosas me vienen a la mente no sólo con la muerte de Facundo Cabral, sino con la forma como sucedió. Claro que acá en México esta forma es la de todos los días, y casi ya nos estamos “acostumbrando” a ella. Hace días comenté en el correo esta lamentable pérdida diciendo que a veces sentía una pena por pertenecer a esta raza humana tan deshumanizada y una amiga mía me comentó o yo así lo interprete, que el Universo es perfecto y que todo lo que sucede está en la mano de dios y que lo que le sucedió a Facundo Cabral estaba ya escrito. Yo puedo entender muchas cosas, y aceptar otras tantas: que los malosos son menos que los “buenos”, y también podría entender que todo lo que sucede tiene un por qué o aparentemente ya está escrito, no lo sé de cierto. Pero acuérdense que somos seres duales, por un lado sentimos felicidad pero por el otro sentimos rabia, enojo, coraje. No estoy diciendo con esto que vivamos aterrizados con estas últimas, simplemente es sentirlas cuando los eventos lo provocan. Eso es ser un ser humano. No podemos estar todo el tiempo con una sonrisa, como si no pasara nada, como decía una ex parienta política: “Cantemos villancicos al Señor”. Imagínense que estamos con un amigo que se le murió un hijo en esas condiciones. No podemos consolarlo diciéndole que ya estaba escrito y que el Universo es perfecto. No se vale, seamos más humanos y démonos cuenta que se necesita más sensibilidad para captar los sentimientos que están viviendo nuestros amigos o cualquier persona. Hay que ser empáticos, ponernos en los “zapatos” del otro y acompañarlo en su dolor, en su rabia, en su momento. Imagínense llegar con el poeta Sicilia y decirle eso, nos manda muy, pero muy lejos, y con toda razón.

La dualidad es una condición humana y de alguna manera, en este mundo, se dan ambos extremos. La Luz y la Sombra. No podemos juzgar que uno sea bueno y el otro malo, para que se de uno, se necesita el otro. Esto no quiere decir que los resultados de estar en uno y otro lado sean los mismos. Creo que el problema no puede ser tratado tan a la ligera. Hay que humanizarnos más y no pensar que sólo con buenos deseos las cosas se van a arreglar.

Por qué no ver que hay cosas que a lo mejor no tienen arreglo, o que simplemente son la consecuencia de una serie de factores que lo desencadenaron. Por ejemplo, lo que está sucediendo en México tiene muchas razones, ¿Por qué el crimen organizado está viendo un terreno fértil para sus “negocios” en México? , ¿Por qué no lo hacen mejor en los Estados Unidos, para estar más cerca de los consumidores? ¿Qué factores originan lo que estamos viviendo?

Yo pienso que esta situación por la que estamos atravesando obedece a muchos factores, como pueden ser:

-Los políticos y las personas de poder, que influyen en la toma de decisiones, están muy alejados de las necesidades de los ciudadanos comunes. Sólo les interesa la lana y el poder.

-No contamos con auténticos líderes carismáticos que guíen a las masas.

-Falta una verdadera revolución educativa que prepare a los alumnos para un mundo mejor y no sólo exigirles que memoricen conceptos y teorías, para que en algunos años, (otros en minutos), se les olvide todo. Hay que enseñarlos a PENSAR y a contar con una sociedad más humanizada. Pero con “líderes” como Elba Esther Gordillo, nunca vamos a cambiar, ni tampoco con “políticos” improvisados como el secretario de Educación Lujambio, que dice que las telenovelas ayudan a la educación, (yo creo que el se educo con ellas, sobre todo con las de Televisa y TV Azteca). Y quiere ser presidente…. (Sin comentarios)

-El sistema económico sólo ve la Macroeconomía, debería ocuparse de rediseñar un esquema que ayude a las familias a vivir dignamente. El secretario de Hacienda dice que alcanza perfectamente para vivir con 6 mil pesos al mes, (como se nota que él no los gana). Y quiere ser presidente… (Sin comentarios). La desigualdad económica es una grosería, hay que ampliar la clase media.

-Los sindicatos han frenado el desarrollo del país.

-El Poder Judicial en México es el poder más corrupto de los que existen, (nada más vean al juez de la película Presunto Culpable y su ratificación en su cargo por otros seis años, ¡Viva México, Ca!…)

-La impunidad es parte del Sistema Político Mexicano, ejemplo: La Guardería ABC, El Gober precioso, las armas de Hank Rhon, el padre Maciel y sus cochinadas, Martín Esparza, líder del SME, etc,etc,etc,etc,etc,etc…

-El Congreso del país no representa a los ciudadanos, el costo de tener a 500 diputados y más de 100 senadores es desproporcionado al tipo de país. Hay que quitar la representación proporcional.

-Etc. etc, etc, etc, etc…


Pero que forma de salirme del tema, mejor creo que voy a cambiar el título del post: “La Realidad Mexicana y sus Consecuencias, vista desde un enfoque dualista – Reflexión provocada por la muerte de Facundo Cabral” (*).

Es cuanto.

martes, 7 de junio de 2011

CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA


Érase una vez una familia que vivía en una pequeña casa de un solo piso al sur de la ciudad de México, en esos años cuando todavía se podía vivir con tranquilidad. Recuerdo que en la casa, las actividades lúdicas se hacían en el patio, adentro se daba lo formal. No se si esto sea la razón del por qué la casa la recuerdo muy oscura y lo único que vislumbro es un baño con una tina con patas. Nos mandaban a dormir muy temprano, con todavía luz de día y como en aquel entonces eran tiempos de obediencia ciega, pues ni modo sea dicho, lo hacíamos sin rezongar.

No sé si también a ustedes les pase, pero mis recuerdos, sin el apoyo de las fotografías, no son muy claros y eso a veces me pone triste por no acordarme de muchas cosas bellas que viví en mi infancia.

Había un evento extraordinario que se daba cada vez que mi papá podía: Ponernos la alberquita inflable. Era todo un rito; Primero, colocar en el piso de cemento, periódico para que no se cortara el fondo de plástico de la alberca. Después, con una bomba manual, la inflábamos, un rato cada uno, claro que mi papá era el que más le daba, hasta que por fin quedaba durita. Y por último, con una manguera la llenábamos de agua. A veces invitábamos a mis primos a nadar en nuestra “piscina”, en esos días cuando el calor nos obligaba a hacerlo. Según unas fotos, fuimos hasta diez o doce niños gozando al mismo tiempo del chapoteadero.

Los recuerdos de los regalos en navidad son muy pródigos, Santa Clos nos quiso y nos quiso bien. Bicicletas, triciclos, muñecas, maletín de doctor con el que nos poníamos a jugar con mis primas. Carritos, juegos de armar que nos despertaron la imaginación y la convivencia. Pobres de los niños de hoy que sólo tienen juegos electrónicos que los hacen sedentarios y hasta veces autistas.

No importaba la marca de las cosas, la mercadotecnia todavía no aparecía en el mapa, y la TV apenas empezaba a desarrollar una insípida programación en blanco y negro que no despertaba interés. Los juegos se daban en grupo, y como nosotros éramos seis, siempre había con quién jugar.

Las cosas importantes las recuerdo en bloques: El patio de mi primera casa que me cobijo mi infancia, la segunda y pequeña casa con tres niveles que fue testigo de mi adolescencia, mis escuelas, las idas a casa de los abuelos y parientes, los viajes al mar de Colima y otros menos frecuentes a un hotel muy bonito en Cuernavaca.

Eso fue algo de la vida en familia de mis recuerdos, la mayoría de éstos podría catalogarlos de agradables, algunos como todo en la vida, no lo fueron tanto. Pero dicen que todo por servir se acaba, o que nada dura para siempre y creo que en las familias se da algo parecido. El concepto de familia termina como en dos etapas: Empieza cuando fallece el primer padre y termina con la orfandad de la muerte del último. Salvo que uno de los hermanos tome la batuta y sustituya el liderazgo de los padres, sino la familia simplemente muere.

Existe un último evento familiar, que en la mayoría de los casos, destroza a las familias. Hablo de las herencias, del reparto mezquino de los trapos, muebles y baratijas. Me pregunto cuántos notarios han sido testigos de los pleitos familiares por las herencias, en donde aparecen parientes nuevos o muy lejanos o simplemente los participantes no guardan compostura en el reparto.

El titulo de este post se lo volé a García Márquez, aunque el contenido de la novela no corresponde con mi historia, pero creo que el enunciado lo dice todo:
“Crónica de una Muerte Anunciada”. Aunque no esperamos la orfandad completa, la muerte ya ronda en la familia. Cada hermano por su lado. Unos se fueron a radicar a otras ciudades y como dice el dicho: “Santo que no es visto, santo que no es venerado”, otros simplemente se alejaron. Claro que en ningún precepto dice que las familias deben continuar unidas, pero cuando uno establece un valor en el concepto de familia, es padre no romper esos lazos.

No podemos luchar contra algo que naturalmente muere, sólo nos resta cada quien en los individual, mantener la amistad, de él o los que queramos.

Es cuanto

viernes, 22 de abril de 2011

La Dualidad en el destierro del Jardín del Edén



Los seres humanos vivimos en “mundos diferentes” debido a la dualidad que nos caracteriza. Dice la leyenda que Adán vivía “alegremente” en el paraíso en su condición de hermafrodita. Había sido creado a imagen y semejanza de dios por lo cual él también poseía la unidad. Vivía en la vacuidad del Shuniata, carente de realidad, objetividad e identidad intrínseca que lo hacía totalmente relativo. Aunque Buda aún no había nacido, el término “Shuniata” lo utilizaremos para referirnos al vacío de individualidad en el que Adán se encontraba.

Dios no estaba a gusto con su creación, veía un sesgo de tristeza y soledad en Adán por lo que decidió inventar la prohibición del comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, llamado el árbol de la dualidad. “Y mandó Yahve Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; pero del árbol de la dualidad no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás”. Adán no podía creer lo que estaba escuchando, ya que sí le estaba permitido comer del árbol de la vida que lo hacía inmortal. Pero como ya estaba escrito, tenía que suceder y un día Adán comió del árbol prohibido.

José Saramago, con otra versión de lo que algunos autores llamaron pecado original, dijo que la inteligencia más rudimentaria no tendría ninguna dificultad en comprender que estar informado siempre es preferible a desconocer, sobre todo en materias tan delicadas como son estas del bien y del mal, en las que uno se arriesga, sin darse cuenta, a la condenación eterna en un infierno que entonces todavía estaba por inventar (Caín – Alfaguara).

Nadie se lo dijo a dios, pero supo de inmediato que Adán había comido del fruto prohibido. Según Saramago que lo vio todo, dijo que dios hizo una visita sigilosa, medio clandestina, al jardín del edén una noche cálida de verano. Al encontrarse a Adán, le dijo enérgicamente: Faltaste a mi mandato, desde hoy serás desterrado del Jardín del Edén, te convertirás en un ser dual, vivirás con una mujer que parirá a tus hijos con dolor y al final de una vida de sufrimiento, morirán todos. Adán no captaba todavía lo que dios le decía, pero en su estomago había un hormigueo que lo intranquilizaba.

Déjenme decirles que Adán y Eva fueron los únicos seres humanos sin ombligo, se veían medio raros, aunque Saramago dice que dios antes de que salieran expulsados del paraíso extendió el brazo y oprimió levemente con la punta del dedo índice el vientre de Adán, luego hizo un rápido movimiento de rotación y el ombligo apareció. Después hizo lo mismo con Eva. La verdad yo no creo esta versión, aunque a Saramago no le guste la idea de hombres sin ombligo.

Junto a la puerta del huerto se encontraba Eva, una hermosa mujer desnuda, que tenía cara de no saber lo que estaba sucediendo. Aceptante, se dejó tomar de la mano de ese hombre Adán, que a partir de ese momento sería su compañero para toda la vida.

Fue el único período de bonanza que tuvo el ser humano, a partir de ahí, la aparición de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis que representaron a la Victoria, la Guerra, el Hambre y la Muerte. Pero no todo fue malo, porque al haber comido del árbol del conocimiento, Adán supo de los secretos de la vida y se los trasmitió a Eva. Claro que no fue fácil, al contrario, el aprendizaje se desprende de cuestiones que aparentemente son negativas.

Aunque la versión ortodoxa habla de un destierro por la desobediencia de Adán, dios se fue con ellos pero en calidad de polizón, escondido en una parte secreta, que tendrían que descubrir con ese conocimiento adquirido que se llama ALMA.

Hable en un principio de vivir mundos diferentes, unos se refugian en el lado oscuro de la vida y otros se atreven a vivir en el lado de la luz. Somos finalmente duales y mientras no regresemos al Jardín del Edén, nuestras historias seguirán siendo escritas con la pluma del dolor y de la ceguera.

Por hoy es cuanto.

sábado, 2 de abril de 2011

Se alquila un Abuelo. Historia de Don Andrés


Ya eran casi las tres de la tarde y el sol incomodaba el largo avance de la jornada petitoria laboral. Miguel Matus estaba sentado, como todos los días, a un costado de la Catedral Metropolitana, anunciando sus servicios: “Se alquila un Abuelo”. En todo el día sólo se había acercado una señora con un niño como de cinco años pidiéndole que entretuviera a su pequeño, mientras ella iba a misa. Don Matus accedió de inmediato pensando que lo iba a distraer contándole alguna de sus historias, sin imaginarse que al niño sólo le gustaba que le hicieran “caballito”, pero un caballito salvaje, de esos de rodeo americano que saltan para que el jinete se caiga, con lo cual Don Matus se ganó unos pesos y una espalda hecha pomada. El estomago del abuelo gruñía como león hambriento y la insolación le hicieron tener visiones cuando creyó ver acercarse a su amigo Esteban Peña, que hace mucho tiempo no veía. -Don Matus, mi querido abuelo, cómo ha estado, mucho tiempo sin verle.

-¿Qué? A ver, no es mi imaginación estimado narrador, mi amigo Esteban es real y lo tengo aquí enfrente de mí.

Perdón Don Miguel, le quise dar dramatismo al asunto, como no ha comido y el sol esta que arde, era lógico que usted viera visiones.

-Limítese a su chamba, narre solamente lo que pase y no suponga o invente historias que no son, ¿entendido?

Si Don Miguel, Usted perdone.

-¿Con quién hablaba Don Matus?

-Con nadie mi querido señor Peña, es que a mi edad, a veces hablamos solos, pero qué milagro, qué lo trae por acá.

-¿Se acuerda la última vez que platicamos?, quedó que me contaría de su abuelo Andrés que no conoció.

-¿De mi abuelo Andrés? ¿Andrés, el que me besa los pies?, ja ja ja, no se crea, es una broma, ¿De qué Andrés habla?

-Si Don Matus, acuérdese, de su abuelo que no conoció, porque cuando nació, el ya había fallecido.

-¿Nació muerto?

-Noo, Usted.

-¿Yo nací muerto? Que gacho… y nunca me percate de ello. Snif.

-No, no, a ver, va de nuevo. Usted quedó de platicarme de su abuelo Don Andrés, el periodista de Colima. ¿Recuerda?

-¡Ah sí!, mi abuelo Andrés el del periódico Ecos de la Costa de Colima.

-Ese mero Don Matus, (por fin)

-Pero no

-¿Pero no… qué, Don Matus?

-No puedo contarle historias con el estomago vacío mi querido Esteban.

-Ja ja ja, por supuesto que no, ¿Vamos a donde siempre no, a la cantina La Puerta del Sol?

-No se diga más, vamos mi estimado amigo.

Miguel Matus recogió sus cosas, las metió en una pequeña y sucia maleta y con una sonrisa tan amplia y grande como un tsunami, se encaminó hacia lo que iba a ser su primera comida del día. -¿Sucia? Narrador

Es que si digo sucia estoy describiendo una escena muy pobre

-Estoy de acuerdo en que soy un abuelo pobre, refiriéndome al dinero, pero sucio, jamás, quite la palabra sucia.

O.k. Don Miguel.

-¿Dos personas?

-No, tres, si es tan amable.

-¿Tres, Don Matus?

-Si, Usted, Yo, y Don Andrés García, mi abuelo.

-Por supuesto Don Matus, por supuesto.

-¿Que van a tomar los señores?

-Yo para empezar, si no es mucha molestia Don Esteban, una cervecita bien fría, y para mi abuelo… ¿Qué quieres tomar abuelo?

-Perdone señor, en mi tierra se acostumbra tomar Ponche de Comala, ¿Tienen?

-Si como no, ¿Con muchos hielitos, verdad?

-Abuelo, aquí mi amigo Esteban Peña quiere que le cuentes un poco de tu vida. Le he platicado de ti, que no tuve la suerte de conocerte, pero que me hubiese gustado mucho haberla tenido porque creo que en mucho nos parecemos.

-Encantado Miguel y para Usted también Don Esteban. Mi nombre es Andrés García Ahumada, nací en el bello estado de Colima el 30 de Noviembre de 1886 y soy aficionado a las “carnitas”. A los 18 años me fui a Guatemala y trabajé 5 años en una finca cafetera. Regresé a Colima y abrí una librería y papelería y le puse el nombre de “El Importador”. Vivimos muchos años en la calle de Hidalgo No. 138 en el centro de la ciudad. El 15 de Octubre de 1927 se escuchó el primer grito del recién nacido semanario Ecos de la Costa, desde los tipos móviles con la antigua prensa vertical Chandler. Fui su fundador junto con un distinguido grupo de colimotes. Eran los tiempos en que Colima estaba sufriendo una cruel agresión de sus hijos contra hijos en la revuelta cristera que tanta sangre dejaron. Colima incorporado a un movimiento social que nos trajo un tren de vía ancha, llámese Porfirismo, Maderismo y los ismos vinculados a los apellidos de políticos residuales de la paz de la dictadura con una chaqueta nueva de revolucionarios y con cananas ideológicas para jugársela por la nueva causa. Tiempos éstos agudizados por las carencias sociales en la cola de la revolufia y en la cabeza de una escasez económica naciente en los Estados Unidos; época de recesión arrebatinga por los mercados mundiales.

-Que interesante Don Andrés, pero que le parece si vamos pidiendo unas carnitas, a Usted que tanto le gustan, y una birria de chivo también. Y a Usted Don Matus otra cervecita.

-Sale Esteban, perdón Don Esteban, ¿Pedimos otra ronda igual?, esto se esta poniendo suave. -Vámonos hablando de tú, ¿No les parece?

Perdón señores, quiero comentarles, como el narrador oficial que soy, que tengo información acerca de Don Andrés que apareció en el Ecos de la Costa por el señor Jorge Chávez Carrillo en el año de 1989, que compartiré con Ustedes, antes de que él siga con su historia: Como ven, fueron tiempos difíciles en donde podemos comprender la voluntad de un hombre, Don Andrés García Ahumada fundador de una prensa moderna comprometida con sus paisanos; fue un colimense enérgico e inteligente, voluntarioso y limpio negociador de una finura singular, que se resolvió en medio del tumulto cristero a dar a la sociedad la información de los hechos de guerra, de las intenciones oficiales y de la opinión de la gente; todo esto fue una forma de sacar de la oscuridad y de los rumores la verdad de los sucesos que debían conocerse. No sólo de eso se informó a los paisanos sino de los terremotos y los ciclones, como de la salida del mar de Cuyutlán. También se hablaba en el Eco de la Costa de la Feria de Colima, de los eventos sociales: bailes, banquetes, bodas, celebraciones, corridas de toros anotadas en el carnet del tiempo por la pluma de Don Andrés, El Tío, MY UNCLE seudónimo muy apreciado por las familias sobresalientes y la juventud que aparecía en las notas de Don Andrés. Tuvo a su cargo la humorística sección titulada “Costeando” en que reflejaba su fino tacto periodístico, su perspicacia y exquisitas maneras sociales. Su carácter amistoso y conciliador no le dejó incurrir, sin embargo, en la miseria moral del incondicionalismo para con los hombres del poder, siendo prueba de ello, la clausura impuesta a “Ecos de la Costa” por el Gobernador de esa época D. Salvador Saucedo, ello a causa de no plegarse a indicaciones políticas que no eran de su agrado y convicciones. Don Andrés fue Diputado Propietario a la XXI Legislatura del Estado y le tocó entrar en el conflicto surgido con el Sr. Gobernador D. Miguel Álvarez quién mandó aprehender a todos los miembros de la diputación. Tuvo por ello que radicar en la Capital de la Republica y abandonó con sumo pesar la tierra natal en el año de 1942 y vendió el Ecos de la Costa al Sr. Prof. Rafael L. Macedo.

Por último señores, les quiero leer un anónimo que me encontré de un recorte del periódico el Ecos de la Costa cuando falleció Don Andrés: “Para el señor Andrés García Ahumada un minuto de silencio y una oración, porque él fue el fundador, pues con esa gran visión, con firme decisión y sus grandes inquietudes, supo que de esa manera, cual paloma mensajera la noticia llegaría a temprana hora del día, para informar a la gente que con mirada sonriente las noticias leería”. Una vez terminado el relato, levanté la mirada y vi que a Don Matus se le salían unas lágrimas irreverentes de…, no sé si eran de tristeza o de gusto por tener a su abuelo con él.

-¿Cómo vamos señores, una ronda más?, Don Matus ¿cambia a cubita?, yo pediré un cogñac, ¿Usted Don Andrés gusta otro ponche?

La última petición ya no fue contestada, el lugar de Don Andrés estaba vacío, se había ido con el tiempo y quedaba solo en el recuerdo una historia, una historia que nunca fue vivida, que sólo fue deseada.

-Salud Don Matus,

-Salud mi querido amigo Esteban Peña.

sábado, 26 de marzo de 2011

Presunto Culpable


Espero que muchísimos mexicanos, si no es que todos, ya hayan visto la Película-Documental de Presunto Culpable. Creo que algo deja después de haberla visto. ¿Habrá alguien que entre a ver la película y salga sin ningún aprendizaje, sin ninguna reacción a favor o en contra de algo? No lo sé.

He escuchado algunos comentarios de por qué algunos no quieren ir a verla: “Yo sé que estas cosas pasan en México, no me gusta ir a sufrir al cine, mejor voy a ver algo que me divierta”. Bueno, cada quien es libre de hacer lo que le plazca. Pero lo que hace falta en México es: CONCIENCIA.

De qué estoy hablando cuando digo Conciencia: Del conocimiento que el espíritu humano tiene de sí mismo. Del conocimiento de las cosas mediante el cual el sujeto se relaciona con el mundo. Tener conciencia es obrar con rectitud y consideración al prójimo. Tener conciencia es darse cuenta y proceder en consecuencia, buscando un bienestar y no un perjuicio.

Esto de la Conciencia es todo un rollo, pero créanmelo, con ella, México y los mexicanos podríamos cambiar para bien, dejar de ser víctimas de un sistema judicial perverso. Es terrible ver la sonrisa de la “licenciada” del MP contestar a la pregunta de por qué procedió de esa forma: “Porque es mi chamba, jejeje” ¿En manos de quién estamos? No se supone que un juez debe tener, aparte de conocimientos, un sentido de justicia. ¿Es mucho pedir? Sé que algunos de mis lectores pudieran verme como muy inocente, punto y aparte…

Y qué podemos decir del “juez” que lo condenó a 20 años de prisión, y que una vez vuelto a revisar y FILMAR el caso, lo volvió a condenar por los mismos 20 años. “Menos mal”, pudo haberle dado 50. ¡Que poca!, eso se llama venganza. Yo me pregunto: ¿El juez sabría que iban a hacer una película de esas filmaciones? ¿Dónde está ese juez ahora, en el bote? ¿Por qué si esta vez, el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal exoneró a Toño, por que no castigaron al juez que sin pruebas suficientes lo condenó? ¿Dónde queda la Ley de la Causa y el Efecto? ¿No hay alguna responsabilidad para el juez en este caso, con un decir: “usted perdone”, ya acaba todo? Y me imagino que por supuesto que el juez ni eso le dijo a Toño.

Y que decir de los pinches judiciales (perdón por lo de p…) que lo atraparon, de los hijitos del comandante que tiempo después los agarraron infraganti en un robo (que bonita familia). Otra enorme pregunta que me hago; ¿Qué pasa con nuestro Sistema Penitenciario?, si es que se puede llamar sistema, es una cloaca infernal, una escuela de delincuentes, (si no eras, te haces). Muchas veces los “buenos”, o sea los que no están presos, (las autoridades, los celadores, etc), son más corruptos que los mismos presidiarios

O sea, el Sistema Judicial Mexicano del nabo, sólo los que tienen dinero pueden comprar a la justicia (y eso que también ellos la padecen) y los pobres e inocentes, (que son muchos en las cárceles), que se jodan. Y otra vez me pregunto: ¿Qué hacen los políticos que pueden tomar decisiones al respecto???? ¿No quieren hacer nada para remediarlo porque se les acaba el negocito? Y después se quejan de que el presidente de Francia no confía en las leyes mexicanas con el caso de su compatriota “supuesta” secuestradora.

Claro que yo sabía y sé de muchas cochinadas de nuestro sistema judicial, pero el ver la película Presunto Culpable me hizo sentir: impotencia, coraje, tristeza, vómito, pena, desilusión, desencanto y muchos más desagradables términos que denotan una realidad mexicana. Hoy a veces me da pena decir que soy mexicano, me da vergüenza ser parte de la raza humana…


La respuesta, vuelvo a decirlo, es LA CONCIENCIA, no la educación. Claro, esta sirve para formarnos, pero tenemos que ver este y otros problemas desde un punto de vista integral. Si nuestra sociedad, desde pequeños, nos formara con conciencia, otra cosa sería. Hacer conciencia de la convivencia humana, del respeto que nos merece nuestra madre tierra, de no competir sino colaborar, etc.

Sé que la naturaleza humana vive en dualidad, pero en nuestro libre albedrío está el decidir hacia dónde queremos ir y estar. ¿En la paz o en la violencia?, ¿En el orden o en el caos?, ¿En la fraternidad o en la guerra?, ¿En la conciencia o en la inconciencia?
¿Tú, en dónde quieres estar?