martes, 7 de junio de 2011

CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA


Érase una vez una familia que vivía en una pequeña casa de un solo piso al sur de la ciudad de México, en esos años cuando todavía se podía vivir con tranquilidad. Recuerdo que en la casa, las actividades lúdicas se hacían en el patio, adentro se daba lo formal. No se si esto sea la razón del por qué la casa la recuerdo muy oscura y lo único que vislumbro es un baño con una tina con patas. Nos mandaban a dormir muy temprano, con todavía luz de día y como en aquel entonces eran tiempos de obediencia ciega, pues ni modo sea dicho, lo hacíamos sin rezongar.

No sé si también a ustedes les pase, pero mis recuerdos, sin el apoyo de las fotografías, no son muy claros y eso a veces me pone triste por no acordarme de muchas cosas bellas que viví en mi infancia.

Había un evento extraordinario que se daba cada vez que mi papá podía: Ponernos la alberquita inflable. Era todo un rito; Primero, colocar en el piso de cemento, periódico para que no se cortara el fondo de plástico de la alberca. Después, con una bomba manual, la inflábamos, un rato cada uno, claro que mi papá era el que más le daba, hasta que por fin quedaba durita. Y por último, con una manguera la llenábamos de agua. A veces invitábamos a mis primos a nadar en nuestra “piscina”, en esos días cuando el calor nos obligaba a hacerlo. Según unas fotos, fuimos hasta diez o doce niños gozando al mismo tiempo del chapoteadero.

Los recuerdos de los regalos en navidad son muy pródigos, Santa Clos nos quiso y nos quiso bien. Bicicletas, triciclos, muñecas, maletín de doctor con el que nos poníamos a jugar con mis primas. Carritos, juegos de armar que nos despertaron la imaginación y la convivencia. Pobres de los niños de hoy que sólo tienen juegos electrónicos que los hacen sedentarios y hasta veces autistas.

No importaba la marca de las cosas, la mercadotecnia todavía no aparecía en el mapa, y la TV apenas empezaba a desarrollar una insípida programación en blanco y negro que no despertaba interés. Los juegos se daban en grupo, y como nosotros éramos seis, siempre había con quién jugar.

Las cosas importantes las recuerdo en bloques: El patio de mi primera casa que me cobijo mi infancia, la segunda y pequeña casa con tres niveles que fue testigo de mi adolescencia, mis escuelas, las idas a casa de los abuelos y parientes, los viajes al mar de Colima y otros menos frecuentes a un hotel muy bonito en Cuernavaca.

Eso fue algo de la vida en familia de mis recuerdos, la mayoría de éstos podría catalogarlos de agradables, algunos como todo en la vida, no lo fueron tanto. Pero dicen que todo por servir se acaba, o que nada dura para siempre y creo que en las familias se da algo parecido. El concepto de familia termina como en dos etapas: Empieza cuando fallece el primer padre y termina con la orfandad de la muerte del último. Salvo que uno de los hermanos tome la batuta y sustituya el liderazgo de los padres, sino la familia simplemente muere.

Existe un último evento familiar, que en la mayoría de los casos, destroza a las familias. Hablo de las herencias, del reparto mezquino de los trapos, muebles y baratijas. Me pregunto cuántos notarios han sido testigos de los pleitos familiares por las herencias, en donde aparecen parientes nuevos o muy lejanos o simplemente los participantes no guardan compostura en el reparto.

El titulo de este post se lo volé a García Márquez, aunque el contenido de la novela no corresponde con mi historia, pero creo que el enunciado lo dice todo:
“Crónica de una Muerte Anunciada”. Aunque no esperamos la orfandad completa, la muerte ya ronda en la familia. Cada hermano por su lado. Unos se fueron a radicar a otras ciudades y como dice el dicho: “Santo que no es visto, santo que no es venerado”, otros simplemente se alejaron. Claro que en ningún precepto dice que las familias deben continuar unidas, pero cuando uno establece un valor en el concepto de familia, es padre no romper esos lazos.

No podemos luchar contra algo que naturalmente muere, sólo nos resta cada quien en los individual, mantener la amistad, de él o los que queramos.

Es cuanto

viernes, 22 de abril de 2011

La Dualidad en el destierro del Jardín del Edén



Los seres humanos vivimos en “mundos diferentes” debido a la dualidad que nos caracteriza. Dice la leyenda que Adán vivía “alegremente” en el paraíso en su condición de hermafrodita. Había sido creado a imagen y semejanza de dios por lo cual él también poseía la unidad. Vivía en la vacuidad del Shuniata, carente de realidad, objetividad e identidad intrínseca que lo hacía totalmente relativo. Aunque Buda aún no había nacido, el término “Shuniata” lo utilizaremos para referirnos al vacío de individualidad en el que Adán se encontraba.

Dios no estaba a gusto con su creación, veía un sesgo de tristeza y soledad en Adán por lo que decidió inventar la prohibición del comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, llamado el árbol de la dualidad. “Y mandó Yahve Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; pero del árbol de la dualidad no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás”. Adán no podía creer lo que estaba escuchando, ya que sí le estaba permitido comer del árbol de la vida que lo hacía inmortal. Pero como ya estaba escrito, tenía que suceder y un día Adán comió del árbol prohibido.

José Saramago, con otra versión de lo que algunos autores llamaron pecado original, dijo que la inteligencia más rudimentaria no tendría ninguna dificultad en comprender que estar informado siempre es preferible a desconocer, sobre todo en materias tan delicadas como son estas del bien y del mal, en las que uno se arriesga, sin darse cuenta, a la condenación eterna en un infierno que entonces todavía estaba por inventar (Caín – Alfaguara).

Nadie se lo dijo a dios, pero supo de inmediato que Adán había comido del fruto prohibido. Según Saramago que lo vio todo, dijo que dios hizo una visita sigilosa, medio clandestina, al jardín del edén una noche cálida de verano. Al encontrarse a Adán, le dijo enérgicamente: Faltaste a mi mandato, desde hoy serás desterrado del Jardín del Edén, te convertirás en un ser dual, vivirás con una mujer que parirá a tus hijos con dolor y al final de una vida de sufrimiento, morirán todos. Adán no captaba todavía lo que dios le decía, pero en su estomago había un hormigueo que lo intranquilizaba.

Déjenme decirles que Adán y Eva fueron los únicos seres humanos sin ombligo, se veían medio raros, aunque Saramago dice que dios antes de que salieran expulsados del paraíso extendió el brazo y oprimió levemente con la punta del dedo índice el vientre de Adán, luego hizo un rápido movimiento de rotación y el ombligo apareció. Después hizo lo mismo con Eva. La verdad yo no creo esta versión, aunque a Saramago no le guste la idea de hombres sin ombligo.

Junto a la puerta del huerto se encontraba Eva, una hermosa mujer desnuda, que tenía cara de no saber lo que estaba sucediendo. Aceptante, se dejó tomar de la mano de ese hombre Adán, que a partir de ese momento sería su compañero para toda la vida.

Fue el único período de bonanza que tuvo el ser humano, a partir de ahí, la aparición de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis que representaron a la Victoria, la Guerra, el Hambre y la Muerte. Pero no todo fue malo, porque al haber comido del árbol del conocimiento, Adán supo de los secretos de la vida y se los trasmitió a Eva. Claro que no fue fácil, al contrario, el aprendizaje se desprende de cuestiones que aparentemente son negativas.

Aunque la versión ortodoxa habla de un destierro por la desobediencia de Adán, dios se fue con ellos pero en calidad de polizón, escondido en una parte secreta, que tendrían que descubrir con ese conocimiento adquirido que se llama ALMA.

Hable en un principio de vivir mundos diferentes, unos se refugian en el lado oscuro de la vida y otros se atreven a vivir en el lado de la luz. Somos finalmente duales y mientras no regresemos al Jardín del Edén, nuestras historias seguirán siendo escritas con la pluma del dolor y de la ceguera.

Por hoy es cuanto.

sábado, 2 de abril de 2011

Se alquila un Abuelo. Historia de Don Andrés


Ya eran casi las tres de la tarde y el sol incomodaba el largo avance de la jornada petitoria laboral. Miguel Matus estaba sentado, como todos los días, a un costado de la Catedral Metropolitana, anunciando sus servicios: “Se alquila un Abuelo”. En todo el día sólo se había acercado una señora con un niño como de cinco años pidiéndole que entretuviera a su pequeño, mientras ella iba a misa. Don Matus accedió de inmediato pensando que lo iba a distraer contándole alguna de sus historias, sin imaginarse que al niño sólo le gustaba que le hicieran “caballito”, pero un caballito salvaje, de esos de rodeo americano que saltan para que el jinete se caiga, con lo cual Don Matus se ganó unos pesos y una espalda hecha pomada. El estomago del abuelo gruñía como león hambriento y la insolación le hicieron tener visiones cuando creyó ver acercarse a su amigo Esteban Peña, que hace mucho tiempo no veía. -Don Matus, mi querido abuelo, cómo ha estado, mucho tiempo sin verle.

-¿Qué? A ver, no es mi imaginación estimado narrador, mi amigo Esteban es real y lo tengo aquí enfrente de mí.

Perdón Don Miguel, le quise dar dramatismo al asunto, como no ha comido y el sol esta que arde, era lógico que usted viera visiones.

-Limítese a su chamba, narre solamente lo que pase y no suponga o invente historias que no son, ¿entendido?

Si Don Miguel, Usted perdone.

-¿Con quién hablaba Don Matus?

-Con nadie mi querido señor Peña, es que a mi edad, a veces hablamos solos, pero qué milagro, qué lo trae por acá.

-¿Se acuerda la última vez que platicamos?, quedó que me contaría de su abuelo Andrés que no conoció.

-¿De mi abuelo Andrés? ¿Andrés, el que me besa los pies?, ja ja ja, no se crea, es una broma, ¿De qué Andrés habla?

-Si Don Matus, acuérdese, de su abuelo que no conoció, porque cuando nació, el ya había fallecido.

-¿Nació muerto?

-Noo, Usted.

-¿Yo nací muerto? Que gacho… y nunca me percate de ello. Snif.

-No, no, a ver, va de nuevo. Usted quedó de platicarme de su abuelo Don Andrés, el periodista de Colima. ¿Recuerda?

-¡Ah sí!, mi abuelo Andrés el del periódico Ecos de la Costa de Colima.

-Ese mero Don Matus, (por fin)

-Pero no

-¿Pero no… qué, Don Matus?

-No puedo contarle historias con el estomago vacío mi querido Esteban.

-Ja ja ja, por supuesto que no, ¿Vamos a donde siempre no, a la cantina La Puerta del Sol?

-No se diga más, vamos mi estimado amigo.

Miguel Matus recogió sus cosas, las metió en una pequeña y sucia maleta y con una sonrisa tan amplia y grande como un tsunami, se encaminó hacia lo que iba a ser su primera comida del día. -¿Sucia? Narrador

Es que si digo sucia estoy describiendo una escena muy pobre

-Estoy de acuerdo en que soy un abuelo pobre, refiriéndome al dinero, pero sucio, jamás, quite la palabra sucia.

O.k. Don Miguel.

-¿Dos personas?

-No, tres, si es tan amable.

-¿Tres, Don Matus?

-Si, Usted, Yo, y Don Andrés García, mi abuelo.

-Por supuesto Don Matus, por supuesto.

-¿Que van a tomar los señores?

-Yo para empezar, si no es mucha molestia Don Esteban, una cervecita bien fría, y para mi abuelo… ¿Qué quieres tomar abuelo?

-Perdone señor, en mi tierra se acostumbra tomar Ponche de Comala, ¿Tienen?

-Si como no, ¿Con muchos hielitos, verdad?

-Abuelo, aquí mi amigo Esteban Peña quiere que le cuentes un poco de tu vida. Le he platicado de ti, que no tuve la suerte de conocerte, pero que me hubiese gustado mucho haberla tenido porque creo que en mucho nos parecemos.

-Encantado Miguel y para Usted también Don Esteban. Mi nombre es Andrés García Ahumada, nací en el bello estado de Colima el 30 de Noviembre de 1886 y soy aficionado a las “carnitas”. A los 18 años me fui a Guatemala y trabajé 5 años en una finca cafetera. Regresé a Colima y abrí una librería y papelería y le puse el nombre de “El Importador”. Vivimos muchos años en la calle de Hidalgo No. 138 en el centro de la ciudad. El 15 de Octubre de 1927 se escuchó el primer grito del recién nacido semanario Ecos de la Costa, desde los tipos móviles con la antigua prensa vertical Chandler. Fui su fundador junto con un distinguido grupo de colimotes. Eran los tiempos en que Colima estaba sufriendo una cruel agresión de sus hijos contra hijos en la revuelta cristera que tanta sangre dejaron. Colima incorporado a un movimiento social que nos trajo un tren de vía ancha, llámese Porfirismo, Maderismo y los ismos vinculados a los apellidos de políticos residuales de la paz de la dictadura con una chaqueta nueva de revolucionarios y con cananas ideológicas para jugársela por la nueva causa. Tiempos éstos agudizados por las carencias sociales en la cola de la revolufia y en la cabeza de una escasez económica naciente en los Estados Unidos; época de recesión arrebatinga por los mercados mundiales.

-Que interesante Don Andrés, pero que le parece si vamos pidiendo unas carnitas, a Usted que tanto le gustan, y una birria de chivo también. Y a Usted Don Matus otra cervecita.

-Sale Esteban, perdón Don Esteban, ¿Pedimos otra ronda igual?, esto se esta poniendo suave. -Vámonos hablando de tú, ¿No les parece?

Perdón señores, quiero comentarles, como el narrador oficial que soy, que tengo información acerca de Don Andrés que apareció en el Ecos de la Costa por el señor Jorge Chávez Carrillo en el año de 1989, que compartiré con Ustedes, antes de que él siga con su historia: Como ven, fueron tiempos difíciles en donde podemos comprender la voluntad de un hombre, Don Andrés García Ahumada fundador de una prensa moderna comprometida con sus paisanos; fue un colimense enérgico e inteligente, voluntarioso y limpio negociador de una finura singular, que se resolvió en medio del tumulto cristero a dar a la sociedad la información de los hechos de guerra, de las intenciones oficiales y de la opinión de la gente; todo esto fue una forma de sacar de la oscuridad y de los rumores la verdad de los sucesos que debían conocerse. No sólo de eso se informó a los paisanos sino de los terremotos y los ciclones, como de la salida del mar de Cuyutlán. También se hablaba en el Eco de la Costa de la Feria de Colima, de los eventos sociales: bailes, banquetes, bodas, celebraciones, corridas de toros anotadas en el carnet del tiempo por la pluma de Don Andrés, El Tío, MY UNCLE seudónimo muy apreciado por las familias sobresalientes y la juventud que aparecía en las notas de Don Andrés. Tuvo a su cargo la humorística sección titulada “Costeando” en que reflejaba su fino tacto periodístico, su perspicacia y exquisitas maneras sociales. Su carácter amistoso y conciliador no le dejó incurrir, sin embargo, en la miseria moral del incondicionalismo para con los hombres del poder, siendo prueba de ello, la clausura impuesta a “Ecos de la Costa” por el Gobernador de esa época D. Salvador Saucedo, ello a causa de no plegarse a indicaciones políticas que no eran de su agrado y convicciones. Don Andrés fue Diputado Propietario a la XXI Legislatura del Estado y le tocó entrar en el conflicto surgido con el Sr. Gobernador D. Miguel Álvarez quién mandó aprehender a todos los miembros de la diputación. Tuvo por ello que radicar en la Capital de la Republica y abandonó con sumo pesar la tierra natal en el año de 1942 y vendió el Ecos de la Costa al Sr. Prof. Rafael L. Macedo.

Por último señores, les quiero leer un anónimo que me encontré de un recorte del periódico el Ecos de la Costa cuando falleció Don Andrés: “Para el señor Andrés García Ahumada un minuto de silencio y una oración, porque él fue el fundador, pues con esa gran visión, con firme decisión y sus grandes inquietudes, supo que de esa manera, cual paloma mensajera la noticia llegaría a temprana hora del día, para informar a la gente que con mirada sonriente las noticias leería”. Una vez terminado el relato, levanté la mirada y vi que a Don Matus se le salían unas lágrimas irreverentes de…, no sé si eran de tristeza o de gusto por tener a su abuelo con él.

-¿Cómo vamos señores, una ronda más?, Don Matus ¿cambia a cubita?, yo pediré un cogñac, ¿Usted Don Andrés gusta otro ponche?

La última petición ya no fue contestada, el lugar de Don Andrés estaba vacío, se había ido con el tiempo y quedaba solo en el recuerdo una historia, una historia que nunca fue vivida, que sólo fue deseada.

-Salud Don Matus,

-Salud mi querido amigo Esteban Peña.

sábado, 26 de marzo de 2011

Presunto Culpable


Espero que muchísimos mexicanos, si no es que todos, ya hayan visto la Película-Documental de Presunto Culpable. Creo que algo deja después de haberla visto. ¿Habrá alguien que entre a ver la película y salga sin ningún aprendizaje, sin ninguna reacción a favor o en contra de algo? No lo sé.

He escuchado algunos comentarios de por qué algunos no quieren ir a verla: “Yo sé que estas cosas pasan en México, no me gusta ir a sufrir al cine, mejor voy a ver algo que me divierta”. Bueno, cada quien es libre de hacer lo que le plazca. Pero lo que hace falta en México es: CONCIENCIA.

De qué estoy hablando cuando digo Conciencia: Del conocimiento que el espíritu humano tiene de sí mismo. Del conocimiento de las cosas mediante el cual el sujeto se relaciona con el mundo. Tener conciencia es obrar con rectitud y consideración al prójimo. Tener conciencia es darse cuenta y proceder en consecuencia, buscando un bienestar y no un perjuicio.

Esto de la Conciencia es todo un rollo, pero créanmelo, con ella, México y los mexicanos podríamos cambiar para bien, dejar de ser víctimas de un sistema judicial perverso. Es terrible ver la sonrisa de la “licenciada” del MP contestar a la pregunta de por qué procedió de esa forma: “Porque es mi chamba, jejeje” ¿En manos de quién estamos? No se supone que un juez debe tener, aparte de conocimientos, un sentido de justicia. ¿Es mucho pedir? Sé que algunos de mis lectores pudieran verme como muy inocente, punto y aparte…

Y qué podemos decir del “juez” que lo condenó a 20 años de prisión, y que una vez vuelto a revisar y FILMAR el caso, lo volvió a condenar por los mismos 20 años. “Menos mal”, pudo haberle dado 50. ¡Que poca!, eso se llama venganza. Yo me pregunto: ¿El juez sabría que iban a hacer una película de esas filmaciones? ¿Dónde está ese juez ahora, en el bote? ¿Por qué si esta vez, el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal exoneró a Toño, por que no castigaron al juez que sin pruebas suficientes lo condenó? ¿Dónde queda la Ley de la Causa y el Efecto? ¿No hay alguna responsabilidad para el juez en este caso, con un decir: “usted perdone”, ya acaba todo? Y me imagino que por supuesto que el juez ni eso le dijo a Toño.

Y que decir de los pinches judiciales (perdón por lo de p…) que lo atraparon, de los hijitos del comandante que tiempo después los agarraron infraganti en un robo (que bonita familia). Otra enorme pregunta que me hago; ¿Qué pasa con nuestro Sistema Penitenciario?, si es que se puede llamar sistema, es una cloaca infernal, una escuela de delincuentes, (si no eras, te haces). Muchas veces los “buenos”, o sea los que no están presos, (las autoridades, los celadores, etc), son más corruptos que los mismos presidiarios

O sea, el Sistema Judicial Mexicano del nabo, sólo los que tienen dinero pueden comprar a la justicia (y eso que también ellos la padecen) y los pobres e inocentes, (que son muchos en las cárceles), que se jodan. Y otra vez me pregunto: ¿Qué hacen los políticos que pueden tomar decisiones al respecto???? ¿No quieren hacer nada para remediarlo porque se les acaba el negocito? Y después se quejan de que el presidente de Francia no confía en las leyes mexicanas con el caso de su compatriota “supuesta” secuestradora.

Claro que yo sabía y sé de muchas cochinadas de nuestro sistema judicial, pero el ver la película Presunto Culpable me hizo sentir: impotencia, coraje, tristeza, vómito, pena, desilusión, desencanto y muchos más desagradables términos que denotan una realidad mexicana. Hoy a veces me da pena decir que soy mexicano, me da vergüenza ser parte de la raza humana…


La respuesta, vuelvo a decirlo, es LA CONCIENCIA, no la educación. Claro, esta sirve para formarnos, pero tenemos que ver este y otros problemas desde un punto de vista integral. Si nuestra sociedad, desde pequeños, nos formara con conciencia, otra cosa sería. Hacer conciencia de la convivencia humana, del respeto que nos merece nuestra madre tierra, de no competir sino colaborar, etc.

Sé que la naturaleza humana vive en dualidad, pero en nuestro libre albedrío está el decidir hacia dónde queremos ir y estar. ¿En la paz o en la violencia?, ¿En el orden o en el caos?, ¿En la fraternidad o en la guerra?, ¿En la conciencia o en la inconciencia?
¿Tú, en dónde quieres estar?

miércoles, 16 de febrero de 2011

EL BULING LLEGÓ A CASA


Nuestra pasividad se despierta hasta que el mal toca nuestra puerta. Mientras que las muertas de Juárez se den en Juárez, no hay bronca. Mientras que los drogadictos y alcohólicos no sean nuestros hijos, como si no pasara nada. Mientras los secuestros no sean historias familiares, estamos a salvo. No reaccionamos ante esta violencia social mientras no la vivamos en carne propia o en nuestras familias. Pero cuando lo vemos muy cerca, entonces, y sólo entonces, le ponemos atención. Vivimos una sociedad desintegrada, individualista, poco humanitaria, egoísta, no se si decirlo…a veces la veo primitiva.

Ya sé que esto del Buling no es nuevo, que ha existido desde hace mucho tiempo, pero no recuerdo que antes nadie se haya suicidado por esta causa, ahora dicen que sí, no lo sé de cierto. Yo recuerdo en los cincuentas, cuando iba en la primaria, viví un acoso escolar de por lo menos cuatro años. Hasta que llegué a 6to pude vencer a mis dos agresores, gracias a mi coraje acumulado y a que había crecido físicamente más que ellos.

El problema esta perfectamente definido. El Buling se da en el ámbito escolar principalmente en los niños y niñas pre-adolescentes y en menor número en adolescentes. Lo llaman así a cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Es el abuso de poder ejercida por uno o varios agresores más fuertes (real o percibida subjetivamente). El acosado vive atemorizado por la idea de asistir a la escuela y se muestra nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana.

¿Por qué se da este acoso ó violencia escolar? ¿Cómo podemos resolverlo cuando un familiar ha resultado víctima de este problema? Para ello tenemos que enfocarnos a la naturaleza del ser humano. Vivimos los humanos en principios opuestos: Yin y Yang, El Bien y el Mal, Luz y Oscuridad, agresor y pacifico, etc. Por ello nos damos cuenta de que la vida no es justa, así es, vivimos en una selva, en un primitivismo social en donde la ley del más fuerte es la que impera.

Esta situación se plasma magistralmente en la novela de William Golding (1954): El Señor de las Moscas, en donde presenta una transformación de chicos normales en asesinos primitivos, en donde sacan lo salvaje que está dentro de ellos. Una lucha de la civilización contra la barbarie y la pérdida de la inocencia infantil. Sus personajes muestran el orden y la civilización, la razón y la cordura de la sociedad, el deseo de poder y la maldad, la crueldad y el sadismo y la bondad natural del hombre.


Pero no todo esta perdido, si no se tiene la fuerza necesaria para vencer el acoso, hay que usar la inteligencia. Hay que atreverse a denunciar a los rufianes, primero hablar con sus papás y junto con ellos, acudir a las autoridades de la escuela. Si no hay un avance en la búsqueda de soluciones, acudir a instancias gubernamentales para presionar. Las escuelas tienen la obligación de preservar la paz y el buen funcionamiento en sus planteles.

De ser posible llevar a los chicos-víctima a un tratamiento psicológico, ya sea el de la escuela o uno privado para que aprendan a enfrentar sus propios problemas y eleven su autoestima. No hay que sobreproteger a los muchachos, hay que enseñarles a valerse por sí mismos para que salgan delante de este problema y de todos los que la vida les irá presentando.

Los tiempos de crisis como el que estamos viviendo en México nos ayudan a crear soluciones para resolverlos. Mantengamos la unión de la familia, tal vez no podamos cambiar la situación actual del mundo, pero por lo menos hacer que ésta no nos cambie a nosotros.

Es cuanto.

domingo, 9 de enero de 2011

LOS CICLOS DE LA VIDA


La vida de todos los humanos está sometida a leyes rítmicas que determinan ciclos para vivir en armonía con el Infinito. Cada año de nuestra vida se divide, a su vez, en 7 ciclos de 52 días. El total de estos 7 ciclos, se cuenta de cumpleaños a cumpleaños, y las fechas en que empieza y acaba cada período son distintas para diferentes personas.

Como pueden darse cuenta, mis queridos lectores imaginarios, los buenos propósitos del nuevo año no tendrían un real sentido porque nuestros ciclos varían para cada uno de nosotros. O sea, el 1ro. de Enero no tiene la misma energía para todos. Los ciclos, propiamente dichos, empiezan con nuestra fecha de cumpleaños.

La palabra Ciclo viene del griego que significa Círculo. Todo en la naturaleza nace, crece, decae y renueva. Son los ritmos de la vida, los períodos de tiempo en que el proceso natural se desarrolla.

Hoy vivo, entre muchos otros, dos ciclos: por el día de mi nacimiento (16 de Enero) estoy en mi último ciclo, el Séptimo que rige Saturno. Este es el ciclo del reposo; en él debe cada cual reconcentrarse en sí mismo antes que manifestarse activamente hacia fuera, buscando el remedio de las flaquezas interiores y externas. Es un ciclo crítico para la salud pues el organismo esta desvitalizado.

¿Conocen el ciclo de los osos polares? En su último período prácticamente lo invernan todo el tiempo. De hecho ni comen, se la pasan dormidos ese tiempo. ¿Y cómo los osos saben esto, por qué actúan de esa manera? Los animales traen un “chip” de información de todo lo que tienen que hacer, saben y conocen de los ciclos. Pero los seres humanos somos un poco más torpes que ellos.

El segundo ciclo importante para mi corresponde a mi edad, casi 58. Es la Novena etapa llamada VIDA NUEVA. La llaman la segunda adolescencia que va de los 57 a los 63. En ella se intensifican y complementan las tendencias místicas y espirituales que seguramente se avivaron en la etapa anterior, y las facultades mentales adquieren mayor robustez; pero el cuerpo físico empieza a debilitarse. Esta etapa favorece el desarrollo de la intuición.

Tal vez podemos carecer de muchas cosas, pero siempre en nuestra vida estarán presentes los ciclos y los números, que las leyes naturales rigen. Escuche el otro día un comentario de una persona mayor que oyó de su párroco una aseveración errónea: Dijo que el 2011 era un año non que iba a traer más suerte que el año par anterior. Esto no corresponde a la verdad de la ciencia de la numerología que dice que los números deben sumarse para saber si en realidad esa cantidad es par o non y lo que significan. Este año 2011 es par, 2+0+1+1=4

Nuestras etapas en la vida están divididas cada 7 años, y no es casualidad que sea así, el número 7 es un número mágico y encierra características muy definidas en relación a los ciclos que vivimos.

El 2011 deberá tomarse como un año de preparación y aprendizaje. Todos estamos obligados a ser más perceptivos y concientes de lo que vivimos. La vida, principalmente para el 2012 se cobrará, como ya lo ha estado haciendo, con crecer nuestra inconsciencia. Todo tiene una repercusión (Ley de Causa y Efecto), y no porque haya un dios justiciero que nos castigue, nosotros debemos cambiar de una visión egoísta e individualista a una actitud solidaria y socialmente activa.

Por ello, les deseo para este 2011 que aprendan a leer “entre líneas” los acontecimientos por los cuales atravesamos. Que dejemos el consumismo a ultranza, que pensemos en las repercusiones de nuestros actos, que seamos maduros, concientes y responsables, para que pronto renazca un cambio positivo en el mundo.

Nada nos cuesta tener buenos deseos, aunque a veces la esperanza nos hace perder el rumbo del trabajo y la preparación, por eso les deseo Feliz 2011.

viernes, 31 de diciembre de 2010

El mundo de los Duendes


Como en todo, hay gente que cree en ellos y gente incrédula. Pero no sólo hablamos de los duendes, hay muchas cosas que por no ser tangibles, la gente no los integra a su mundo. Acuérdense que nosotros somos lo que creemos ser, y lo verdaderamente real queda fuera de nuestras creencias.

Si a nosotros nos hicieron creer desde pequeños que somos feos y tontos, así nos comportamos, aunque seamos verdaderamente lo contrario. Si creemos en la sanación por intermediación de nuestros santos u otras instancias, se dará un efecto placebo por la influencia o fuerza que ejerce nuestra creencia, esto no quiere decir que necesitemos de alguien externo a nosotros para curarnos, simplemente es un ejemplo del efecto de nuestras creencias.

Decretar significa que lo que decimos o pensamos que va a suceder, sucede. Por ejemplo cuando nos decimos internamente, “no voy a poder hacer tal cosa”, o “me voy a caer”, sucederá la que estamos pensando, lo mismo pasa si decretamos lo contrario: “sí voy a poder hacer esto”, el resultado se dará. La decretación convierte lo dicho o pensado en actos fallidos, pues el inconsciente escuchó y te va a cumplir esa orden literalmente, cumple exactamente lo dicho Por ejemplo: cuando decimos ¡Voy a tratar!, no logramos nuestro objetivo, porque este en realidad es “SOLO TRATAR”.

Decía San Francisco de Asís:
“Ten cuidado con aquello que dices y piensas porque se puede convertir en la profecía de tu vida”

Que importante es lo que creemos, porque sus efectos se vuelven realidad, pero nosotros no somos lo que creemos ser. Por eso hay que abrirnos a una realidad fuera de nuestro pensamiento, es más, a ratos dejemos de pensar, para poder percibir una realidad que no viene de nuestra creencia.

Algunas creencias lejos de ser dañinas nos hacen mucho bien, como el creer en Santa Claus, en los Reyes Magos, en el Ratón (cuando se nos caen los dientes). Recordar esas ilusiones infantiles en la noche del 24 de Diciembre es mágico y con ello pensamos a veces, que triste es hacernos viejos. Pero la magia no sólo es para niños, los adultos la podemos conservar.

Y volviendo a los duendes, dicen las leyendas, algunas de ellas en Huasca de Ocampo Hidalgo - México, que los pequeños duendes no se hacen visibles a los ojos principalmente de los adultos porque los agreden. No les gusta como los humanos se comportan, no entienden por qué siendo el mundo tan maravilloso lo están echando a perder poco a poco con tanta violencia, envidia y maldad, donde están todos contra todos, no saben compartir, no conocen la verdadera amistad.

En el Museo de los Duendes, en Huasca, se muestran una colección de los trabajos que los Duendes realizan en las crines de los caballos. Los Duendes se enojan cuando a su energía pura llega la palabra soez cargada de negatividad que emana de nuestros labios. Esto nos hace estar conscientes de la fuerza de la palabra. En días pasados fui a Huasca y participe de una caminata nocturna al Árbol de los Deseos. Fue interesante caminar por el bosque en la noche fría, iluminándonos sólo con antorchas, contando historias de Duendes y chamanes, sacando fotos disparadas al azar para captar los nomos escondidos en la obscuridad. Después de hora y media de caminar, llegamos al Árbol de los Duendes, formamos sentados un gran círculo y escuchamos sus historias. Al final cada quién se acercó al gran árbol y con un abrazo, se despidieron pidiéndole un deseo.

Dicen las leyendas que los deseos que pidamos no deben ser para nosotros, y para seguir con la tradición mi deseo a mis queridos lectores imaginarios, familiares y amigos, es:

Que el próximo año 2011 la magia ilumine tu camino y que convierta y empate tus creencias en lo que realmente somos, ALMAS aprendices en constante evolución. Que transformemos nuestras creencias (Ego) y nos acerquemos a nuestra verdadera identidad para que con ello podamos VER y CAMBIAR lo que realmente vale la pena vivir.

Por este año, es cuanto.